miércoles, 10 de mayo de 2017

FINAL DE TEMPORADA 2016-17 CONCIERTO SINFÓNICO DE ABONO A12 ORQUESTA CIUDAD DE GRANADA VIERNES 19, SÁBADO 20 MAYO 2017



sábado 20 mayo, 20:30 h
AUDITORIO MANUEL DE FALLA

La mayor obra de arte musical de todos los tiempos y naciones

Johann Sebastian BACH
Misa en Si menor, BWV 232
Bryony Dwyer soprano I
Isabel Monar soprano II
Carlos Mena contratenor
Juan Antonio Sanabria tenor
José Antonio López barítono
Coro de la Orquesta Ciudad de Granada (Héctor E. Márquez, dtor.)
ANDREA MARCON director
Gran misa en Si menor BWV 232.-

Aunque el género autobiográfico es ante todo una creación literaria de nuestro tiempo, se puede afirmar que las mejores memorias jamás publicadas están contenidas en la Misa en Si menor (BWV 232). Obra compleja donde las haya, encierra en sus pentagramas no solo el saber de toda una vida dedicada a la música, sino también la cultura y la forma de pensar de una época que agonizaba rápidamente, Bach volcó en ella todos sus conocimientos y, con su infatigable vocación amanuense, fue copilando a lo largo de 25 años los mejores momentos de su carrera, para legarlos a la posteridad dentro de un envoltorio nuevo y definitivo. Integrando, además, en una sola partitura todas las corrientes compositivas históricamente disponibles, desde la más estricta polifonía renacentista hasta los más modernos estilos galantes. A pesar de su longitud y de la increíble variedad de fuentes y estilos que resume, la Misa en Si menor es un prodigio de unidad estructural y esconde la superficie de un trabajo ciclópeo de adaptación y recreación musicales.

A mitad de camino entre la fe católica y la luterana, la obra está más allá de la unidad puramente litúrgica y es epitafio perfecto un mensaje grandioso lanzado al futuro bajo la forma que Bach consideró más universal e imperecedera. En su lecho de muerte, y ya ciego, J.S. Bach dictó a su yerno su última obra y su despedida del mundo,” El coral ante tu trono me presento”.


En el año 2015, el manuscrito de la Misa en Si menor BWV 232, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, dictaminando que se trata de un “hito en la historia de la música”.

Está estructurada en cuatro en cuatro grandes sesiones, que fueron compuestas en tres periodos creativos distintos. La primera comprende  Kirie y Gloria (1733), la segunda, Symbolum Nicemum  o Credo (1747-1749), la tercera Santus  (1724), y la cuarta  Osanna, Benedictus, Agnus Dei, y Dona nobis pacem (1747-1749).

 Las cuatro sesiones contienen 24 números diferentes que debido a sus diversos orígenes, emplean distintos solistas, coros y dotación  instrumental.

La primera sesión está formada por el Kirie y el Gloria, que son el origen de la Misa en Si menor. Los manuscritos fueron entregados en 1733 por Bach al príncipe Federico Augusto II de Sajonia, con la esperanza de obtener un nombramiento de importancia en su corte. Aunque en sí mismos podrían formar la estructura de una misa luterana – Bach era oficialmente luterano y tal es la disposición formal que adopta en sus otras cuatro misas (catalogadas BWV 233 a 236)- muchas composiciones católicas comprendían sólo estas dos sesiones del ordinario. Así la de 1733 logra un envidiable compromiso entre las  dos liturgias sin comprometer la fe luterana de su autor.

La segunda sesión el Symbolum nicemun o Credo, en realidad una composición autónoma. Su manuscrito es independiente y tiene su propio título, lo cual podría indicar que Bach lo compuso con fines litúrgicos. Resulta portentosa la estructura en espejo, casi simétrica, de sus ocho números: Credo in unum Deo, Patrem omnipotente, Crucifixus, Et incarnatus est, Et resurrexit, Et in unum, Et in spiritum sanctum, Confiteor /Et exspecto.


La tercera sesión El Sanctus, compuesto en 1724, es como el Credo una de las partituras que Bach recopiló al final de su vida, para dar forma definitiva a la Misa en Si menor. Es una pieza compleja en sí misma, original e independiente. Y la única de la que podemos afirmar con seguridad que fue utilizada dentro de la liturgia luterana, (se estrenó en Navidad de 1724).

La cuarta sesión, Osanna in excelsis, Benedictus, Agnus Dei y Dona nobis pacem: coro a cuatro partes (con efectos doblados), tres trompetas, timbales, dos flautas, dos violines, viola y continúo.
 Dada la falta de unidad temática que caracteriza la Misa en Si menor, es de suponer que Bach trató de reforzar el armazón de la complejísima partitura con una última cita textual, a modo de recapitulación, de éste coro majestuoso, lleno de brillantez y resplandor (las sucesivas entradas de la primera trompeta son espectaculares). De manera inexplicable rodeada de un creciente torrente de fervor, la música sigue sonando en el corazón mucho después de que la aplastante cadencia que cierra la obra haya concluido.

Johann Sebastian BACH (1685-1750)
Misa en Si menor BWV 232




Karl RICHTER, fue uno de los más grandes intérpretes de Johann Sebastian BACH, organista, clavecinista, director de orquesta y director de coro alemán. Lástima que muriera tan joven, (56 años), de un ataque al corazón.

 Es impresionante como dirige la Misa en Si menor de Bach, batuta larga en la mano derecha, con movimiento de muñeca, marcando el compás, y codo, abrazando a los coros, agitando la batuta hacia la derecha e izquierda, bajándola en vertical a la altura del pecho, cogida con las dos manos, sin dejar de marcar, y con la mano izquierda, dar las entradas instrumentales y con los dedos los matices de la interpretación.
El realizador del vídeo lo recoge perfectamente.

HASTA PRONTO.-

miércoles, 3 de mayo de 2017

CONCIERTO SINFÓNICO DE ABONO A11 ORQUESTA CIUDAD DE GRANADA VIERNES 5 MAYO 2017


viernes 5 mayo, 20:30 h
AUDITORIO MANUEL DE FALLA

La fuga del Maestro Tartini
(novela histórica de Ernesto Pérez Zúñiga)

Con instrumentos de época
Giuseppe TARTINI
Concierto para violín, cuerda y continuo en La mayor, D 96
Arcangello CORELLI
Concerto grosso núm. 7 en Re mayor, op. 6
Antonio CALDARA
Sinfonía a quattro núm. 12 en La menor
Antonio VIVALDI
Concerto a quattro en Mi menor, RV 133
Concerto a quattro en Re mayor, RV 121
Georg Friedrich HÄNDEL
Concerto grosso núm. 4 en La menor, op. 6
Ernesto Pérez Zúñiga narrador
ALEXIS AGUADO concertino-director
Con el patrocinio de
CERVEZAS ALHAMBRA

El próximo concierto de abono sinfónico de la Orquesta Ciudad de Granada en el Auditorio Manuel de Falla el viernes 5 de Mayo 2017 se interpretarán obras del barroco italiano del siglo XVIII, compositores como Giuseppe TARTINI,  Arcangelo  CORELLI, Antonio CALDARA, Antonio VIVALDI, y Georg Friedrích HÄNDEL.

La obra más significativa que da el nombre al Concierto es LA FUGA DE MAESTRO TARTINI, una sonata escrita en el periodo barroco con estilo posromántico de los “afectos” en que la música puede inspirar emociones  conocida popularmente como “El trino del Diablo”, narrada por el escritor literato granadino Ernesto Pérez Zúñiga con textos de su novela histórica del mismo nombre, dirigidos por violinista  profesor de la nuestra orquesta Alexis AGUADO.

Una novela sobra la aventura de la vida y la pasión creadora, a través de la historia de uno de los músicos más extraordinarios de su tiempo

Una historia con un lema: «Cuando buscas la belleza, también encuentras la de tu enemigo, y entonces renuncias a destruirlo.»


Año de 1769, el músico Giuseppe Tartini rememora su vida cuando presume que el tiempo se le agota. Recuerda su infancia, en la que se forma tanto su sensibilidad musical con los sonidos de la naturaleza como la rebeldía que le acompañará durante toda su existencia al rechazar la educación eclesiástica que su padre había pensado para él. Tras múltiples aventuras con la espada, arte del que fue un avezado diestro, encuentra cierto sosiego en el arco del violín, el instrumento del que se convertirá en un virtuoso, y en Elisabetta Premazore, una mujer de clase humilde con la que mantuvo un amor prohibido. Su carrera como músico parece seguir el camino trazado cuando conoce a un violinista extraordinario. Comienza entonces un viaje a través de los secretos de la naturaleza humana que le llevan a enfrentarse con su lado más oculto. 

Aquí se puede leer las primeras páginas de 'La fuga del maestro Tartini' de Ernesto Pérez Zúñiga relato histórico de la vida y memorias del compositor Giuseppe TARTINI.(1692-1769)

Será porque he soñado que alguien grababa mi nombre en una lápida, como hacía aquel niño sobre la playa de Strugnano. Será porque esta mañana, mientras no conseguía levantar mis huesos del lecho, he cumplido tantos años que me avergüenza apuntarlos con esta tinta oscura como la puerta de Santa Caterina. Será porque después de varias décadas suena nítida la sonata que compuse en Ancona, también después de un sueño. Serán estas causas las que me determinan a dejar por escrito los hechos de mi vida antes de que se nublen definitivamente y los arrastre una última tormenta.

El brazo que tan necesario me fue para la música como antes para la espada, el brazo herido hace medio siglo continúa envenenándome. He tenido que volver a practicar con la mano izquierda antes de lograr cierta claridad. Aunque ya escribí de esta manera cientos de páginas de la Ciencia platónica, no sé cuántas cuartillas alcanzarán mis fuerzas esta vez. Todo día es precioso, cada nube que se esfuma frente a mi ventana.

Muchas veces me encuentro asomado a esta ventana vigilando la iglesia de Santa Caterina, donde hace unas semanas enterraron a Elisabetta. Absorto, me veo a mí mismo bajo la lápida, escuchando de lejos la música que compuse. Me veo incorporarme, caminar por la iglesia, cruzar la calle, subir hasta esta casa, asomarme de nuevo al mausoleo que contiene mi tumba.
Nací el 8 de abril de 1692 en Pirano. Me contó mi padre que fue al amanecer, sin recuerdo de hora. Justo antes del parto vio por la ventana la raya nítida de un rescoldo de luna, y el resto de la esfera en sombra. Ésa fue la aguja que comenzó a contar mi tiempo. 
Vine a ser el segundo de cuatro hermanos y una gran preocupación para mi padre, añadida a su trabajo en el comercio de la sal con Venecia y como administrador de tierras en la costa de Istria.

 De esta forma comienza el libro La fuga del maestro Tartini de Ernesto Pérez Zúñiga. Escribo mientras escucho la sonata en G menor, más conocida como el Trino del diablo que me ayuda a entrar en materia y que pondré al final de la reseña.

La fuga del maestro Tartini puede parecer una novela fácil, pero tenemos que saber que al autor le llevó seis años el escribirla de 2006 a 2012, una etapa que desde luego, creo, transformó al autor, visitando todos los lugares que pisó el músico, Venecia, Padua, Mantua, y buceando en libros y bibliotecas, anticuarios y entrevistando a músicos y lutiers.

Narra la historia de Giuseppe Tartini, uno de los músicos más importantes y desconocidos del siglo XVIII, que escribe sus memorias en el último año de su vida. Para ello, el narrador remonta al lector a los primeros años de su infancia donde el joven Tartini descubrirá los primeros sonidos de la naturaleza con los que su oído y sensibilidad se irán formando; pero pronto será enviado a estudiar a una escuela para iniciar una carrera eclesiástica impuesta por su padre. Con esta imposición, surgirán las primeras rebeldías que acompañarán siempre la personalidad del artista. Esa rebeldía, que se manifiesta en un primer momento en la pasión de Tartini por el manejo de la espada, encontrará posteriormente y después de numerosas aventuras, un aparente sosiego en el manejo del arco de violín. Esta transición de la espada al arco no llegará nunca a esconder la lucha interna del personaje por conseguir algo duradero y sublime. En oposición a su familia y a las normas sociales, se establece como un músico importante en Ancona. Y su carrera parece seguir el camino justo que él quiere trazar, hasta que se topa con el arte de un músico extraordinario, que convulsiona la percepción que Tartini tiene de su propio arte.

Este es el punto de inflexión de la novela, en la que el protagonista se convierte en un personaje faústico para alcanzar la perfección de su arte. Pero pronto descubrirá que se trata de una búsqueda vacía y vanidosa, que le arrebata la libertad que todo creador necesita y que le impide alcanzar una verdadera belleza. Comienza entonces un viaje espiritual a través del conocimiento de la naturaleza humana y de sus secretos que le llevan a enfrentarse, de manera cada vez más cruel y destructiva, con el lado más oscuro de sí mismo. Para encontrar en esa catarsis la autenticidad que desde un principio intuía para su vida y su obra.

Si buscan una novela biográfica, histórica, de aventuras y fantástica, todo en uno, La fuga del maestro Tartini es su novela.

Giuseppe Tartini - Sonata per violino in sol minore - 'Il Trillo del Diavolo'
Larghetto,Allegro,Andante-Allegro-Adagio 



Arcangelo Corelli - Concerto grosso op. 6, no. 7

Vivace-Allegro, Adagio, Allegro, Andante Largo, Allegro, Vivace














HASTA PRONTO.-

domingo, 30 de abril de 2017

CRÍTICA AL CONCIERTO SINFÓNICO DE ABONO A10 ORQUESTA CIUDAD DE GRANADA EN EL AUDITORIO MANUEL DE FALLA SABADO 29 ABRIL 2017



Desilusión después de la asistencia al concierto de la Orquesta Ciudad de Granada en el Auditorio Manuel de Falla en el que se interpretaban obras de Mozart, Ravel y Ligeti.

Como todos los años anteriores la repetición de la actuación del finalista del Concurso Internacional de piano Premio  “Jaen”, con la obra ganadora en ésta ocasión  el Concierto para piano y orquesta en sol  mayor de Ravel, interpretada por el pianista chino Chun Wang, fue un desastre.

Me pregunto: En los concursos internacionales para pianistas organizados por las instituciones para fomentar la actividad profesional, ¿Prima más la valoración por el jurado, la mecánica ejecutora, o por el contrario la expresividad interpretativa?, creo  que deberían ser ambas cosas, pues sin ello no existiría la genialidad, que hay que fomentar para deleite del oyente, ya que sin él, al que van destinadas  no tendría razón de ser la carrera musical.

Después de esta reflexión estoy en la disposición de dar mi opinión en lo acaecido en la velada de la tarde noche en el auditorio: 

Desastre total, destrucción de una de las obras mejores del compositor Maurice RAVEL sin expresión, sin sentimiento tanto en su primer movimiento “Allegremente”, donde una obra impresionista las referencias a Stravinsky  ni a la música española pasaron desapercibidas y no digamos a las referidas al jazz americano, donde los cambios dinámicos no se notaron. 
El Adagio assai, con una velocidad descomunal falta de la sensibilidad occidental, a este clima contribuyó el director Paul MANN, que ya en anteriores años viene dirigiendo a la O.C.G. privándole de su sonido con volumen inadecuado y textura musical.

En la obras  restantes sucedió más de lo mismo, cuando la orquesta borda la interpretaciones de mozartianas, sobre todo dirigidos por su director artístico  Andrea MARCON, y por último György LIGETI Romanian  concierto, donde las referencias musicales populares y del folklore de su país de nacimiento Rumania, con sus melodías alpinas de los Cárpatos en las trompas ni existieron.


Otra vez será.- Hasta pronto.- 

jueves, 27 de abril de 2017

CONCIERTO SINFÓNICO DE ABONO A10 ORQUESTA CIUDAD DE GRANADA SÁBADO 29 ABRIL 2017



sábado 29 abril, 20:30 h
AUDITORIO MANUEL DE FALLA


Concurso Internacional de Piano Premio ‘Jaén’

György LIGETI  (1923-2006)
Romanian concerto
Wolfgang Amadeus MOZART
Sinfonía núm. 25 en Sol menor, K 183
Concierto para piano y piano solista por determinar
(Ganador del 59 Concurso Internacional de Piano Premio ‘Jaén’)
PAUL MANN director

El pianista chino Chun Wang ha sido el ganador de la quincuagésima novena edición del Concurso Internacional de Piano Premio 'Jaén' que organiza la Diputación Provincial de Jaén y que ha finalizado este viernes con la tradicional prueba con orquesta que se ha desarrollado en el Nuevo Teatro Infanta Leonor de Jaén con la presencia de la Orquesta 'Ciudad de Granada', dirigida por Paul Mann.

 La interpretación de Wang del Concierto para piano y orquesta en sol mayor de Ravel ha sido a juicio del jurado, presidido por el prestigioso músico español Albert Attenelle, la mejor de las tres que se han interpretado en esta prueba final.

De esta forma, Chun Wang, que nació en 1990 y ha logrado galardones en el Internacional UNISA de Sudáfrica o en los concursos Villa-Lobos de Brasil y Animato de París, se ha convertido en el tercer pianista chino en inscribir su nombre en el palmarés de este certamen que han ganado jóvenes intérpretes, todos ellos menores de 32 años, de 21 países distintos.

M. Ravel: Piano concerto in G major - Perianes - Orozco Estrada - Sinfónica de Galicia


György Ligeti

(Dicsöszentmárton, 1923 - Viena, 2006) Compositor austríaco de origen húngaro. Cursó estudios de composición en el Conservatorio de Kolozsvar (1941-1943) y, de forma simultánea, en Budapest (1942-1943). Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Ligeti pudo reanudar sus estudios en la Academia de Budapest con Verres y Farkass, donde se graduó (1949) y empezó a impartir armonía
En 1956, tras la invasión soviética de su país, Ligeti se trasladó a Viena, donde obtuvo la nacionalidad austríaca y trabó amistad con Stockhausen y König. Pronto empezó a experimentar con la música electrónica en el estudio de la West Deutsche Rundfunk, donde compuso Artikulation (1958) y Glissandi, y con nuevas formas orquestales, aparentes en Apariciones (1959) y Atmósferas (1961), que supusieron un enorme éxito internacional. Atmósferas alcanzó gran difusión tras formar parte de la banda sonora de la película 2001, una odisea en el espacio (1968), del director Stanley Kubrick.
En estas obras apareció por vez primera la "micropolifonía", técnica compositiva ideada por el autor, que consiste en una evolución del sonido mediante ligeras variaciones irreversibles en la partitura. Además, la orquesta se divide en subconjuntos que progresan individualmente y por separado, creando un entramado sonoro compacto y de una gran riqueza tímbrica.


Una de las condiciones que marcó profundamente la obra de Ligeti, es su percepción sinestésica de la musica, la cual l permitía hacer asociaciones más allá de la música y aplicarlas a sus composiciones:
"Mi música no es purista. Está contaminada por una cantidad increíble de asociaciones, ya que pienso mucho de manera sinestésica. Escuchando siempre pienso en formas de colores y distintos sonidos, así que muchos elementos de las artes visuales, de la literatura, aspectos científicos, cosas de la vida cotidiana, aspectos políticos y muchas otras cosas juegan un papel muy importante para mi. No se si estas asociaciones son sólo cosa mía. Podría decir que un nivel mínimo de conocimiento es necesario para escuchar mi música, para evitar una escucha sin tener en cuenta estas asociaciones, simplemente como música pura. No es música programática, pero está cargada de asociaciones."1

Ligeti - Atmosphères

György Ligeti Mysteries of the Macabre 2015



Romanian concerto
Andantino
Allegro vivace
Adagio ma non tropo
Molto vivace

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)

Sinfonía múm.25



 HASTA PRONTO.-

miércoles, 12 de abril de 2017

ORIGEN E HISTORIA DE LA MÚSICA SACRA



Dentro del tiempo litúrgico de la semana Santa, la música Sacra es por excelencia la más interpretada, por ello hacemos con este ensayo, relato  su origen e historia.


 Con la aparición del cristianismo debemos asociar la existencia de primeros testimonios musicales occidentales, sin embargo, la primitiva  iglesia cristiana tuvo especial celo en preservar los cantos y plegarias que formaban parte de la liturgia; patrimonio que fue transmitido de forma oral durante siglos y registrado por escrito a partir de la Edad Media, momento en el que se desarrollaron sistemas de notación que permitieron registrar no solo los textos sagrados si no también las indicaciones necesarias para su interpretación durante la misa.

No obstante el concepto de música sacra aparece ligado a la reforma litúrgica impulsada por el Papa Pío X, que ejerció el pontificado desde 1903 al 1914, año de su muerte.

Dentro de la Música Sacra, el canto Gregoriano cultivado sobre todo en los grandes monasterios y abadías benedictinas  de Francia e Italia, alcanzó su máximo  esplendor en el siglo II, pero más tarde en el año 590, San Gregorio Magno, ascendió a la cátedra de San Pedro, y sus tarea  pastorales fue ordenar la distribución y sucesión de las oraciones litúrgicas, que dio como resultado la evolución histórica definitiva de el gregoriano o canto llano, donde hoy constituye un repertorio de miles de melodías con estilos y formas diferentes, no obstante gracias a su labor,(de quien tomó su nombre), todas comparten su carácter melódico, su función litúrgica y el uso de la lengua latina en los cantos, como los salmos de alabanza o súplica dirigidos al Señor.

En la Edad Media en las cortes de los señores feudales y en las ciudades, se produjo un tipo de música también monódica, fueron las canciones de juglares, trovadores y troveros, su temática habitual era el amor cortés, pero con frecuencia se dedicaban a la Virgen, tal es el caso de las más de cuatrocientas cantigas a Santa María, atribuidas al rey Alfonso X el “Sabio”, escritas en galaico portugués con argumentos de los milagros de la Virgen.




El mismo modo que la historia de la música actual no solo se escribe a través de sus compositores, sino también de sus intérpretes de las orquestas de las compañías  discográficas y de os variados canales de difusión, las instituciones medievales crearon las capillas  musicales en las catedrales, aunque también en otros lugares, fue en ellas donde se formaron los profesionales que luego trabajaron, interpretando y creando el repertorio propio de los actos de la liturgia. La capilla era, pues un espacio arquitectónico y también el conjunto de personas que se reunían en ella con fines litúrgicos. En el sentido musical estaban formados por un grupo de cantores  con frecuencia niños, tutelados por un maestro. También solían incorporar algunos instrumentistas, fueron durante siglos los principales centros promotores de la música litúrgica.

Las Capillas vaticanas de Roma fueron el modelo para las instituciones religiosas de la cristiandad, Desde época temprana, la basílica de Pedro contaba con su propia schola cantorum, pero fue sobre todo a partir del regreso de la corte papal, tras el intervalo de Aviñón, cuando se asentó la tradición de mantener instituciones musicales a su servicio.
Dos fueron las capillas musicales que dieron solemnidad a los cultos vaticanos: la capilla Giulia o de San Pedro y la capilla Sextina o apostólica. Por ellas pasaron algunos de los mejores músicos (cantores además de compositores) de los siglos XV y XVI; flamencos, españoles, franceses, y alemanes.

La capilla  Sixtina debe su nombre al papa Sixto IV, que reglamentó las condiciones en que los cantores debían intervenir en las funciones litúrgicas. Instituyó un número de cantores, primero veinte y más tarde veinticuatro, que fueron reclutados entre los mejores de Europa. Con el tiempo, se convertiría en el modelo ideal  de la polifonía a capella
.
La capilla Giulla nació también con Sixto IV, pero fue el papa Julio II quien fijó  la dotación para el servicio de la basílica de San Pedro y de otras iglesias ligadas a ella. Además de un maestro de capilla y un organista. Algunos cantores participaban en ambas capillas, y en las fiestas solemnes (como Navidad o Pascua), solían sumar sus efectivos
.
Centenares de centros religiosos en toda Europa formaron sus propias capillas entre finales de la Edad Media y el Renacimiento. Las capilla de las catedrales fueron las más importantes, convertidas simultáneamente, en centros de formación y en focos de difusión.

La polifonía, canto a varias voces simultáneas, nace en el siglo XI, no supuso el abandono de formas anteriores, primero porque sólo se cultivó en determinados centros religiosos y en ceremonias especialmente pomposas; y segundo, porque gran parte de las .obras polifónicas son un fragmento insertado dentro de un canto llano monódico, con el que forma una unidad indisoluble.

La Escuela de Notre Dame. En el año 1163, empezaron los trabajos de construcción de la catedral de París y un desarrollo  cultural muy importante  la fundación de la  universidad que se fundó en el año 1200, impulsada desde la catedral de Notre Dame y otros centros situados en los alrededores de la capital de Francia, lo cual tuvo importantes repercusiones sobre la música litúrgica.

 La Misa de Notre Dame, misa polifónica a cuatro voces con música para seis partes del ordinario y con estilos y tenores litúrgicos distintos compuesta por Guillaume de Marchaut, es la primera obra, debida toda ella a un único autor y concebida probablemente como una unidad. Su autor pese a su condición religiosa, fue cortesano de los reyes Juan de Bohemia y Carlos de Navarra.
Otros compositores de la primera generación de la polifonía fue el flamenco Guillaume DUFAY, nacido en la frontera franco-belga en torno al año 1400, pasó parte de su vida en Italia al servicio de instituciones eclesiásticas (incluida la capilla papal).

Guillaume Dufay (1400-1474) - Magnificat



Johannes OCKEGHEM, nacido sobre el año 1420, figura indiscutible de la polifonía religiosa de mediados del siglo XV.


Josquin DESPREZ, (1445-1521), fue de tal fama que las cortes principales europeas y las opulentas ciudades-estado italianas, se disputaban los servicios de tan notable músico.



Lo sagrado y lo profano se empezó a cuestionar en la música del siglo XIV, con el auge de la burguesía urbana y el deterioro institucional de la iglesia, unidos a la peste y a la guerra de los cien años europea determinaron una progresiva desacralización de la música, a lo que se unió el Gran Cisma de Aviñón (1305-1378). Precisamente uno de los papas de Aviñón, Juan XXII, emitió la bula “Docta sanctorum patrum”,  en 1324, en la que condenaba algunas de las prácticas musicales “algunos discípulos de la nueva escuela intentan, con notas nuevas, expresar melodías que son solamente suyas propias, en perjuicio de los antiguos cantos. Los sonidos corren y no conocen descanso, deleitan el oído, pero no curan el alma y hacen que se olvide la piedad”. La nueva escuela a la que hace referencia este documento, tomaba su nombre “ARS NOVA”, su forma más significativa fue el motete, y su principal innovación fue de carácter rítmico; los ritmos ternarios habituales se sustituyeron por otros binarios con valores cada vez más pequeños. Philippe de VITRY, Guillaume de MARCHAUT y otros cultivaron el nuevo estilo en obras de carácter profano sobre textos en latín, en francés o bilingües. No obstante la música religiosa siguió su propio camino.




La novedad más importante en la música religiosa en el siglo XIV, fue la introducción de las misas polifónicas. Fue cuando la palabra “misa”, adquirió el sentido que hoy se le atribuye; a saber una composición que incluye las diferentes partes del ordinario de la misa litúrgica: Kirie, gloria, credo, sanctus, Agnus Dei y, aunque no siempre Ite misa est.

Durante el siglo XV, fue una época de esplendor en Europa. El apogeo de la música polifónica fue acompañado de un renacimiento en todos los campos del arte, se consolidaron las formas musicales más representativas de la música religiosa que, además del gregoriano, que se mantiene hasta nuestros días, están  la misa y el motete. Con la contribución de la invención de la imprenta en 1455, desarrollando la impresión musical en 1501, que fue determinante para el arte música con la difusión de partituras, se crearon las escuelas polifónicas musicales nacionales, la franco flamenca, con  compositores como Josquin  DESPREZ, Orlando de LASSO, Nicolás GOMBERT, al servicio de la capilla imperial de Carlos V, cultivando con preferencia el motete de temática mariana, misas y magníficats, el italiano  Giovanni Pierluigi de PALESTRINA, el español Tomás Luis de VICTORIA, fueron grandes figuras de la Música Sacra del siglo XVI.



Tomás Luis de Victoria - Missa O Magnum Mysterium



Desde el siglo XIV, un profundo deseo de renovación conmocionaba los foros intelectuales europeos la palabra “reforma” estaba en boca de todos, aunque con significados muy diferentes. En el seno de la iglesia se alzaban voces que denunciaban el escándalo, la simonía y la corrupción, y exigían el regreso a la disciplina y la austeridad, Erasmo de Rotterdam, Juan Calvino, junto con Lutero, fueron los grandes ideólogos que polarizaron el pensamiento reformista del siglo XVI. La ruptura con Roma de Lutero, encarnó fielmente el espíritu de la Reforma, no obstante, sus directrices no afectaron directamente a la música, puesta que amaba el latín y admiraba a la polifonía flamenca. El rito luterano utilizó la misma música que las iglesias católicas, a la vez que reivindicaba la incorporación de las lenguas vernáculas, en éste caso el alemán a la liturgia (1526 Lutero publicó “La misa alemán”)

La forma musical asociada a la Reforma es la coral, las primeras antologías aparecen a partir de 1524. El coralera un himno alemán estrófico, monódico y sencillo que, cantado por la asamblea de fieles, potenciaba su participación activa en los ritos. El propio Lutero escribió los textos de algunos y quizás también la música,

Compositor: Martín Lutero
Himno: Castillo Fuerte es Nuestro Dios



Ciertamente el siglo XVII, ha sido una centuria poco valorada considerada como un mero periodo de transición entre el Renacimiento humanista y el “Iluminado siglo de las luces”, el carácter despectivo del término Barroco, como definición de un estilo que no era más que una caricatura del clasicismo propiciado por el Renacimiento, pero sin embargo fue un fértil e interesante periodo en la historia de la música religiosa, una verdadera revolución. Claudio MONTEVERDI, encarna la inquietud colectiva que va del progresivo agotamiento de lo antiguo a la perseverante búsqueda de lo innovador. Lidera casi en solitario una transformación musical originada antes que nada, en su propia personal e intransferible experiencia con el arte de los sonidos, reflexión que, por fortuna para todos, quiso retratar y documentar a lo largo y ancho de su legado, Una parte importante   de su producción es música para el culto.

Las primeras obras publicadas en 1582 por MONTEVERDI son de carácter religioso las “Sacre Canticulae, veintitrés motetes a tres voces sobre textos latinos tomados sobre todo de la “Vulgata” siguieron los “Madrigales espirituales”, a cuatro voces, Vespro della Beata Vergine (1610), colección de piezas marianas, sin  la unidad propia de un oratorio concebida con una doble finalidad litúrgica (para las diversas festividades dedicadas a la Virgen, tales como Anunciación o la Asunción). En la Vísperas encontramos todos y cada uno de los elementos axiomáticos de la revolución barroca: policoralidad, stile concertato bajo continuo, recitativos, representación de sentimientos, valoración dramática de disonancias e intervalos, así como efectos teatrales, tímidamente ensayados en el pasado como el eco, una verdadera revolución de arquitectura contrapuntística, convierten a estas “Vísperas” en una monumental síntesis entre el pasado renacentista y el futuro barroco.

 Monteverdi - Vespers, "Vespro della Beata Vergine




La consolidación del nuevo estilo imponía la supremacía del texto sobre el contrapunto severo, que tuvo como consecuencia la entronización del recitativo puro, en oposición a una segunda generación de compositores barrocos, el “bel canto”, esta práctica opuesta al recitativo monteverdiano, no obstante heredera,  (nació  mediados del siglo XVII,) para convertirse en la espina dorsal de la nueva ópera italiana. El “bel canto” supuso la recuperación de la melodía, marginada por las exigencias del primer género representativo. Consecuencia directa de ésta forma de poner música al texto fue la aparición del “aria”, (con protagonismo absoluto de la melodía), por oposición al recitativo “a secco”, necesario, entre otras razones para hacer avanzar el argumento de la obra Así nacieron él oratorio y la cantata, cuyos compositores más  representativos fueron  George Frideric HANDEL, genio y trabajador infatigable, que siempre buscó con sus obras el aplauso del público y Johann Sebastian  BACH, figura de dimensiones colosales en la historia de la música sacra, que eclipsa el talento musical de cualquiera de sus contemporáneos.

 Handel: Dixit dominus, HWV 232

                                                                     
                                                                       
 Bach: Magnificat in D major, BWV 243







El Clasicismo movimiento que nace como conclusión natural de las tendencias del estilo galante, a su vez respuesta a la sobreabundancia ornamental y contrapuntística barroca. Este periodo estará caracterizado por su carácter efímero, propio de un organigrama social en vías de desaparición. La música en esta época seguirá sirviendo a los dos grandes mecenas que ostentaban igualmente el poder político: La nobleza y el clero y hubiera quedado en la historia de la música  como una etapa menor (de transición entre los grandes modelos de Barroco y el Romanticismo), si no fuera porque alumbró dos personalidades de resonancia universal que hicieron de esta periodo uno de los más llamativos: Wolfgang Amadeus MOZART y Joseph HAYDN.

 Mozart: Great mass in C minor, KV 427 





 Joseph Haydn Nelson Messe Missa in Angustiis in D minor



La música religiosa de MOZART, nació de encargos no demasiado motivadores para él. Es el caso de las misas salzburguesas, ocho misas breves escritas para los servicios de la catedral de Salzburgo acordes al gusto del arzobispo Colloredo, las Vísperas y Letanías ( 195), las Sonatas epistolares, piezas para órgano y orquesta, de esta periodo hay que destacar la Misa de la Coronación KV 317. No obstante su sentido de la religiosidad de Mozart, se ha debatido con frecuencia, una persona educada en un contexto católico y de constante creación litúrgica y vinculada en su madurez a la masonería, nunca dio grandes muestras de compromiso místico en sus creencias. Ahora bien el carácter liviano, o si se quiera frívolo, de la estética clasicista no contribuyó a la creación de grandes páginas religiosas a finales del siglo XVIII. El genio mozartiano, por fortuna, se eleva en algunos casos muy por encima de este tipo de condicionantes, como muestra la Gran Misa en Do menor KV 427 y su magnífico Réquiem KV 625.que  estaba escribiendo cuando murió, es una da las cimas de la música funeraria y que fue concluido por su alumno Franz Xaver Süssmayr.

Franz Joseph HAYDN (1732-1809), cierra el periodo clásico puro, sus composiciones sacras son responsables de algunas de las mejores páginas religiosas del siglo XVIII.

La misa de Mariazellde (1782), obra de juventud, todavía bajo la influencia del estilo barroco. Aunque ya se adivinan ciertos elementos innovadores, particularmente notables en el sobrecogedor “Crucifixus”. Alrededor de 1786, recibió un encargo procedente de Cádiz para escribir una obra destinada a los servicios religiosos de semana Santa. El proyecto consistía en siete sonatas con una introducción, basadas en os sermones relativos a las últimas palabras de Cristo en la Cruz. Las sonatas debían estar precedidas por una entrada declamatoria donde cada una de las palabras de Cristo se encomendaba a un barítono  debiendo tener estructura de adagios, la obra fue resuelta con enorme éxito, razón por la que  fue publicada más tarde en versión cuarteto de cuerda, y en 1799, para coro y orquesta, adaptando entonces la forma de un oratorio con el título “Las Siete últimas palabras de Cristo en la Cruz.

 Septem Verba Christi in Cruce (Las 7 Últimas Palabras de Cristo en la Cruz) - Joseph Haydn
 [Versión original para orquesta, Hob. XX. 1]




Las seis últimas misas fueron compuestas para el príncipe  Nicolás II Esterházy, entre 1796 y 1802. El reparto vocal estaba formado por cuatro solistas y coro y la orquesta incluía trompetas y timbales, reproduciendo los efectivos propios de la ópera o las sinfonías. Las cuatro más celebres son la Misa Nelson o Misa imperial (1798), La Misa para tiempo de guerra, conocida como Misa del timbal (1796) Misa Teresiana (1799), y la llamada Harmoniemesse (1802).

Dos grandes oratorios, en absoluto destinados a la liturgia ordinaria ni a la organización del culto. La Creación basada tanto en el Génesis como en el Paraíso perdido de Milton. Las Estaciones, con referencias al creador como principio y fin del milagro de la naturaleza.

La desacralización de la música en el siglo XIX, con el comienzo del Romanticismo fue debido al paso de ni sociedad estamental  a una sociedad de clases como consecuencia de una serie de revoluciones políticas y un profundo cambio económico (industrialización), desembocó en el ascenso y triunfo de la burguesía y del ideario, el liberalismo, en estrecha conexión con las aspiraciones nacionalistas.

Grandes compositores de este periodo escribieron obras sacras importantes, Ludwig van BEETHOVEN con su Misa  Solémnis, abrió el camino a la utilización de grandes recursos para otros creadores, La Misa en Do mayor opus 86,  la Misa en Re,  el oratorio Cristo en el Monte de los Olivos, conforman todo su repertorio sacro.

 Beethoven - Missa Solemnis in D major, Op 123





Franz SCHUBERT con sus seis misas D105, 167, 324, y 442, fueron encargadas por la iglesia parroquial de Lichtental. Las dos últimas la Misa en la bemol mayor D 678 (1822) y la Misa en Mi bemol mayor D 950, (compuesta en 1828, el año de su prematura muerte), se aprecia su talento, ambas requieren amplios recursos orquestales con su asombroso manejo de las voces consigue una variedad de ambientes, compartiendo serenidad y dulzura. El resto de su producción las seis antífonas D 696, para coro a capella, varias versiones del Sala Regina y sobre todo en espléndido Stabat Mater, para tres solistas, coro y orquesta. 

 Schubert Mass No 5 A flat major D 678





Robert  SCHUMANN (1810-1856), solo compuso dos obras religiosas: La Misa en Do menor (opus 147 y el Réquiem en Re bemol mayor op. 148, ambas fueron escritas en 1852, poco antes de su muerte. La fascinación que el catolicismo ejerció sobre los románticos, alcanzó también a Schumann  atraído sin duda por el misticismo e incluso por el esplendor del ceremonial, frente a la severidad y rigidez del protestantismo.

 Robert Schumann  (1810-1856):Requiem,Op.148 (1852)


 Robert Schumann : Missa Sacra op 147 

Existen muchos compositores románticos, que crearon música sacra a saber:

Félix, MENDELSSOHN, con sus dos oratorios,

 Mendelssohn: Elias, oratorio in two parts, op. 70





BERLIOZ que introdujo piezas de conmemoración  civil, y religioso.

 Hector Berlioz - Requiem: Grande Messe des Morts



Johannes BRAHMS,  la maravilla de su Réquiem alemán.

Franz LISZT, (1811-1886),  fue un músico  cuya vida y obra estuvieron profundamente dominadas por el sentir religioso. Su fe y el deseo de renovar la música sacra, lo condujeron a Roma para recibir las órdenes menores, creyendo que sería posible promover la reforma estructural de la música religiosa desde la oficialidad y bajo el amparo del papa Pío IX, sus composiciones sacras son muy abundantes.

 Brahms - Ein Deutsches Requiem 1869

Liszt: Christus - 2.Nach Epiphania / después de Epifanía




.Anton BRUCKNER (1824-1869), con una extensa producción religiosa, sus misas son de una conjunción ideal, en cuanto poseen un original lenguaje sin romper los límites del género ni recurrir a formas híbridas destinadas a las salas de conciertos. La Misa nº 1 en Re menor, para solistas, coro a cuatro voces, orquesta y órgano. La Misa nº 2 en Fa menor, para coro a ocho voces e instrumentos de viento (1866) y el Te DEUM, que BRUCKNER consideraba su mejor obra para el final de su vida como epitafio.

ANTON BRUCKNER.-1824-1896.-Mass Nº 2 in E minor





 Bruckner Te Deum Karajan Wiener Philarmoniker





He relatado a compositores austriacos y alemanes, pero también en el siglo XIX, franceses, italianos e ingleses, contribuyeron a la música sacra,

Cesar FRANCK (1823-1890) de nacimiento belga, pero plenamente adscrito a la escuela francesa, fue el mayor organista de su tiempo, sus motetes, y la Misa tres voces (1860), junto al tardío y célebre “Panis angelicus” están dominadas por cierto sentimentalismo beato característico de la época. Sus dos oratorios Rutb y la Redención, junto con las Bienaventuranzas y Rebeca, constituyen un vasto fresco de su producción religiosa.

 Rebecca" Cesar Franck und "Gloria




Gabriel FAURÉ (1845-1920), La Misa Base (1881), con encanto y ternura, y como no,  su famoso  Réquiem dulce, la muerte como descanso incluso como sueño.

Gabriel Fauré - Requiem (1887-90)



También ROSSINI, DONIZETTI y PUCCINI, junto a VERDI, grandes maestros de la lirica italiana del siglo XIX, realizaron interesantes aportaciones al género de la Música Sacra.

 G. Rossini: Petite Messe Solennelle

  
Musica Religiosa - G. Donizetti: Miserere





 Puccini - Requiem per coro, viola solista e organo



 Verdi - Requiem [Orchestre Choeur La Scala





Gran parte de la música religiosa del Siglo XX, surge de la necesidad de superar el desbastador impacto de las grandes tragedias de sus guerras,  que sacuden al siglo, que más adelante trataré, en próximo ensayo.- 

HASTA PRONTO.-