martes, 22 de noviembre de 2016

CONCIERTO DE ABONO SINFÓNICO A4 ORQUESTA CIUDAD DE GRANADA VIERNES 25 NOVIEMBRE 2016




XXII ENCUENTROS MANUEL DE FALLA

Enrique GRANADOS
Danza de los ojos verdes
Elisenda (El jardín de Elisenda; Trova a Pau Casals, Elisenda)
Las majas dolorosas
La maja y el ruiseñor (de la suite Goyescas)
Manuel de FALLA
El corregidor y la molinera
Lorena Valero mezzosoprano
Douglas Riva piano
CRISTÓBAL SOLER director

 Fuente biografías y vidas   1867-1916)                 Enrique Granados
(Enrique Granados y Campiña; Lérida, 1867 - en el canal de la Mancha, 1916) Pianista y compositor español. Era hijo de padre cubano y de madre gallega. Su disposición para la música se reveló ya en su niñez; estudió los primeros elementos de solfeo y teoría en su ciudad natal con José Junceda. Niño aún, pasó a Barcelona, donde entró en la Escolanía de la Merced, dirigida por Francisco Jurnet; luego recibió lecciones de Juan Pujol (piano) y Felipe Pedrell (armonía).
A los diez años de edad empezó a dar conciertos públicos. En 1887 pasó a París, donde estudió con C. de Bériot; en la capital francesa vivió con su amigo y coterráneo, el pianista Ricardo Vinyes. Regresó a Barcelona en 1889, donde dio un memorable concierto en el Teatro Lírico. En 1892 obtuvo un nuevo triunfo como concertista y como compositor al dar a conocer sus tres primeras Danzas.
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En una de las primeras "Festes de la Música Catalana", obtuvo el primer premio; su Allegro de concierto fue laureado en un concurso nacional.

En 1910 envió sus composiciones para piano Goyescas al pianista Montoriol Tarrés, que residía en París. Tarrés estudió la obra y se entusiasmó con ella. La divulgó y pronto, ganado el apoyo de Vuillermoz, logró que la Société Musicale Independante organizara el 4 de abril de 1914 un concierto enteramente dedicado a Enrique Granados. El éxito fue rotundo y constituyó la consagración del joven compositor. A raíz de este concierto le fue concedida la Legión de Honor y recibió de Rouché, director de la ópera parisiense, el encargo de convertir las Goyescas en ópera, para su representación en París.

La representación de Goyescas, efectuada en el Metropolitan el 28 de enero de 1916, constituyó un éxito y Granados fue invitado por el presidente de los Estados Unidos para tocar en la Casa Blanca. Esta circunstancia fue causa de que el compositor perdiera el transatlántico que había de volverle a España. Cumplido su compromiso, no quiso esperar la salida de otro buque español y embarcó para Inglaterra; allí, en Folkestone, tomó el "Sussex", el cual, a poco de zarpar, fue torpedeado y hundido por un submarino alemán. Granados y su esposa murieron ahogados. La noticia causó sensación; en Barcelona, en Lérida, en París, en Nueva York, se le tributaron homenajes póstumos.


Enrique Granados fue además notable pedagogo; de la academia de música que en Barcelona llevaba su nombre salieron muchos de los mejores pianistas catalanes de estos últimos tiempos. Nuestro autor fue un extraordinario intérprete de la música popular hispánica, a la que estilizó con su alto sentido poético y su fina intuición.

La "Danza de los ojos verdes", pieza que Enrique Granados compuso y regaló a la coreógrafa y bailarina de flamenco Encarnación López Júvez, "La Argentina",(no la "Argentinita" Antonia Mercé, que coloboró con Manuel de Falla). Esta pieza, cuyo manuscrito ha sido recientemente localizado y editado, se suma a otras melodías del compositor como su "Danza Andaluza" o el intermermezzo de la ópera "Goyescas",




Suite ELISENDA


Granados compuso la Suite Elisenda para orquesta de cámara, piano, arpa y soprano en 1912. Más tarde, de los cuatro movimientos transcribió el primero para piano solo y lo tituló El Jardín de Elisenda, dedicado a Pau y Guillermina Casals.

Esta obra deliciosa, casi hipnótica, utiliza, casi constantemente la parte aguda del teclado.





Las majas dolorosas


La maja y el ruiseñor (de la suite Goyescas).-
Fuente: Web entre88teclas.es
Sobre Goyescas, en una carta dirigida a Joaquím Malats, Granados había reseñado: "Goyescas es el pago a mis esfuerzos por llegar; dicen que he llegado. En Goyescas he encontrado toda mi personalidad; me enamoré de la psicología de Goya y de su paleta, por tanto de su maja, señora; de su majo aristocrático, de él y de la duquesa de Alba; de sus pendencias, de sus amores, de sus requiebros. Aquel blanco rosa de sus mejillas, contrastando con las blondas y terciopelo negro con alamares… aquellos cuerpos de cintura cimbreante, manos de nácar y carmín posadas sobre azabaches; me han trastornado, Joaquín. En fin tu verás si mi música suena a color de aquel".
Con Quejas o La Maja y el Ruiseñor, se cierra la primera parte de la suite Goyescas, para piano.
Todo es nostalgia, melancolía y dolor en esta pieza, que posee un carácter de relato íntimamente sentido y de diálogo con un pájaro que, al final, será protagonista en un piano onomatopéyico de difícil ejecución y logro. Resulta difícil admitir que este auténtico “lied” esté inspirado en una canción popular (1) que Enrique Granados escuchó a una jovencita en las afueras de Valencia, pero éste es un dato cierto que añade al valor intrínseco de la página el ejemplo de cómo tratar bien un elemento folklórico que en este caso el compositor hace suyo, muy suyo.
La partitura nos indica un elocuente “Andante melancólico” al comienzo. Ya desde el principio, y sobresaliendo entre la interesante y trabajada trama polifónica que utiliza cuatro voces o líneas contrapuntísticas, se destaca la apasionada melodía, que canta y canta sin verse perturbada nunca por los arabescos múltiples que quieren arroparla con sus personalísimos grupetos de fusas, semifusas y mordentes. No menos importante e interesante será todo el desarrollo, en el que la fantasía del músico parece como desbordarse de los límites expresivos de un alto contenido romántico. Todo está medido –de dos en dos o de cuatro en cuatro compases- y puede decirse, que la suma de estos pentagramas podría ser consecuencia de lo que contienen sus dos únicos primeros compases.
La progresión de elementos repetitivos será asimismo algo fundamental de estas Quejas, verdaderas lamentaciones que, en la escena (recordemos su transformación en ópera), Rosario canta en el jardín de su casa embelesada por el gorjeo de un ruiseñor. Después de la rítmica El fandango del candil y del dramático Interludio orquestal, no podría esperarse algo más bello que estas idealizadas y aisladas “Quejas o la maja y el ruiseñor” que, siempre, conmueven fuertemente a todos lo que las escuchan. Es por otra parte, una escena de amor sentida y comunicada en la emoción, no de un dialogar verdadero, sino de una muy íntima confidencia de una mujer y un ruiseñor, que la comprende en sus trinos y la consuela con ellos.
El lamento, que puede ser muy íntimo, puede también desbordarse en el estallido intenso de lo dramático, de lo realmente trágico. Y todo esto ocurre en La maja y el ruiseñor, entre la omnipresencia de quien se queja –conturbada por muy tristes augurios- y quien desea unirse primero a su dolor, para finalizar con sus trinos tristes, insistentes, rápidos, hasta su alada desaparición.
El manuscrito, en el cual Granados no arma la clave con sus alteraciones propias, lleva una única fecha al final: Barcelona 16 Junio 1910. La obra está dedicada a Amparo, su esposa.
El texto de la canción popular que inspiró a Granados, es el siguiente:
Una tarde que me hallaba En mi jardín divertida,
Oí una voz dolorida Que un pajarillo cantaba.
Y a mi como me gustaba Del pajarillo la voz,

Seguí su paso veloz Oí que estaba cantando

¡Ay! Y en el árbol del Amor









EL COREGIDOR Y LA MOLINERA.

El sombrero de tres picos fue creada en Londres por los Ballets Rusos, el 22 de Julio de 1919, en el Teatro Alhambra, coreografía por Massine, decorados y figurines por Pablo Picasso, dirección musical de Ernest  Ansermet. La obra tuvo un resultado y fama, gracias al encuentro Falla- Diaghilev.

 Falla decide crear una nueva obra a partir de la segunda escena de la del Sombrero con modificaciones importantes debidas a la coreografía explorando “la pantomima”, marionetas vivientes, los personajes son de caracteres puros, tipos convencionales privados de todo realismo psicológico, citando a veces hasta el pastiche en los estilos de música popular  y aristócrata de siglo XVIII, para caricaturizar las más mínimas payasadas de sus personajes: el Corregidor, galán fatuo, libidinoso y grotesco; la molinera, chispeante de ingenio popular, y de coquetería , a pesar de su virtud; el Molinero, lleno de sentido común y de ganas saludables
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Falla decidió que habría dos versiones: la versión original del Sombrero que quedará para las compañías de teatro, y la versión coreográfica del el Corregidor para los Ballets Rusos.

SYNOPSIS

Estamos en el siglo XIX, en un molino en las afueras de un pueblo andaluz. En la primera escena, el molinero y su esposa Frasquita trabajan en sus quehaceres domésticos delante del molino en una tarde de sol. Se puede escuchar el canto del mirlo domesticado en una jaula. Pasa un desfile- es el corregidor del pueblo, vestido con su ropa oficial con su sombrero de tres picos, acompañado por su mujer, sentada en una silla de manos, y por un grupo de aguaciles. El corregidos observa con aprobó los hechizos de Frasquita. Regresa más tarde, mientras que ella está bailando sola un fandango. Frasquita le atormenta con un racimo de uvas que mantiene fuera de su alcance, da un traspié y Frasquita le ayuda en levantarse y desempolvar. Se marcha de muy mal humor.


En la segunda escena los vecinos se congregan para celebrar la víspera de San Juan. El molinero y Frasquita están en punto de acostarse. Una llamada a la puerta: son los aguaciles armados de una orden de prisión, parten con el molinero, dejando a Frasquita sola y asustada. Seguro que el molinero no estará, vuelve el corregidor a huertadillas, en la oscuridad se cae en la caz del molino, al oir el ruido Frasquita ve al corregidor trepando del agua calado hasta los huesos, le invita a entrar y extiende sus vestidos saturados para que se sequen. El molinero regresa inesperadamente, se ha escapado de sus apresadores ve los vestidos y el sombrero, piensa en lo peor, y decide vengarse, se pone los vestidos del corregidor (dejando los suyos en una  la pila), y vuelve al pueblo para dar una serenata a la mujer del corregidor, después de haber escrito un mensaje con éste propósito en el muro. Cuando el corregidor aparece del molino dando diente con diente, no puede sino ponerse los vestidos del molinero. Vuelven los aguaciles buscando al molinero, y detiene a su propio patrón por equivocación. Frasquita tampoco no reconoce al corregidor y, pensando que están atacando a su esposo, interviene en la pelea. Cuando aparece el molinero (vestido todavía con la ropa del corregidor), la barahunda  acrecenta. El telón baja, repentinamente, sobre una escena de confusión y una lluvia de bofetadas.



Manuel de Falla
El corregidor y la molinera [The Miller’s Wife and the Corregidor]
Cuadro 1° / Tableau I
I. El mirlo / The Blackbird
II. Los celos / Jealousy
III. El cortejo / The Procession
IV. El fandango. Danza de la Molinera
V. El Corregidor / The Corregidor
VI. Las uvas / The Raisins
VII. Fandango & Final
Cuadro 2° / Tableau II
I. La cena. Seguidillas / The Dinner
II. La espera galante / Sweet Expectations
III. Los alguaciles / The Alguazils
IV. La copia del cuco*** / The Song of the Cuckoo
V. El chapuzón / The Plunge
VI. El asalto / The Assault
VII. El alguacil / The Alguazil
VIII. El Molinero / The Miller
IX. También la Corregidora es guapa / The Corregidor's wife is pretty, too
X. El Corregidor / The Corregidor
XI. La pelea final / The Final Battle
First performance: Madrid, April 7, 1917



HASTA PRONTO

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