jueves, 15 de noviembre de 2018

CONCIERTO ABONO M ORQUESTA CIUDAD DE GRANADA VIERNES 16 NOVIEMBRE 2018 "MOZART INSTRUENTAL/VIOLIN"



viernes 16 noviembre 2018 / M2
Auditorio Manuel de Falla, 20:30 horas

MOZART INSTRUMENTAL / Violín

Wolfgang Amadeus MOZART
El rapto en el serrallo, obertura, KV 384
Concierto para violín núm. 5 en La mayor, KV 219

Joseph HAYDN
Concierto para violoncello en Do mayor, Hob.VIIb:1
Sinfonía núm. 100 en Sol mayor, “Militar”

 SERGEY MALOV violín, violoncello da spalla y director


Wolfgang Amadeus Mozart tenía 25 años y quería por fin tomar el rumbo de su propia vida. Se fue a Viena. Incluso cuando su padre siempre intentaba influenciarle desde Salzburgo: Wolfgang ya no dejaba que nadie se inmiscuyera en su vida. Además estaba enamorado. La familia Weber, que conocía desde años atrás, le alquiló una habitación. Allí componía, muy bien cuidado y con una relación amistosa con la familia, nadie le molestaba. Además: pretendía casarse con Contanze, la hija de la familia, un deseo que al principio le mantuvo en secreto a su padre Leopold.

En este tiempo Mozart recibe el encargo del emperador Joseph II de componer una ópera “El rapto en el serrallo”.
Muchos críticos ven paralelismos en el contenido de esta obra con su situación privada. Al fin y al cabo, Mozart era un artista sin recursos y por ello su futura suegra Cäcilia Weber no quiso concederle la mano de su hija Constanze. En efecto, las dificultades por las que atravesaba el amor de Mozart hacia Constanze fueron tratadas en esta ópera. Pero naturalmente estas son solo suposiciones…

La ópera de Mozart con una profundidad emocional total

Es un hecho que “El rapto en el serrallo”, aunque encuadrada como una ópera turca divertida y entretenida, es una obra con una profundidad emocional total. Los personajes son muy polifacéticos y desarrollan una complejidad insospechada. Así Mozart le escribe a su padre refiriéndose a un aria del Osmín: “En este aria he dejado que se vislumbren sus tonos más profundos”.

Esta ópera de Mozart se diferencia de muchas otras obras de su tiempo. El argumento está escrito siguiendo como modelo al del libreto de la opereta “Belmonte y Constanza, o “El rapto en el serrallo” del compositor de comedias alemán Christoph Friedrich Bretzner, Mozart corrigió y adaptó esta obra a sus ideas con el libretista Johann Gottlieb Stephanie.

Amantes a la fuga

Los protagonistas son una joven española llamada Constanza, su criada Blonde y su novio, el sirviente Pedrillo. Los tres fueron capturados durante un abordaje pirata y fueron separados y vendidos en un mercado de esclavos. Así llegan al palacio del Pachá Selim en la costa turca. Belmonte, un noble español que está prometido con Constanza, inicia su búsqueda y consigue acceso al palacio. Allí se encuentra con Pedrillo y planean la liberación de Constanza y de Blonde. Pero no será tan fácil. El Pachá intenta ganarse el amor de Constanza, y a su vez el guardia de los esclavos Osmín intenta ganarse el amor de Blonde. Pero ninguna de las dos mujeres quiere saber nada de ellos y están esperanzadas en su liberación.

Finalmente, Pedrillo consigue dejar fuera de combate a Osmín emborrachándole con vino, Belmonte consigue ver por fin a Constanza y comienza la huida. Esta parece salir bien, pero en el último momento es frustrada por el Pachá Selim y Osmín. El Pachá Selim quiere condenar a muerte a todos los que intentaron escapar, pero entonces les concede clemencia: él considera este hecho como mucho más gratificante que quitarle la vida a otras personas.

La música turca muy de moda por aquella época

La composición de Mozart contiene multitud de resonancias de la “música turca”, que se intentó imaginar así en el siglo XVIII. Así Mozart amplió la orquesta clásica de Viena para poder incluir instrumentos inusuales que hasta la fecha no se conocían procedentes del instrumentario musical de la música jenízara, como por ejemplo: platillos, tambores turcos muy grandes, flautines y el triángulo. A Mozart todo esto le divertía muchísimo, su ópera recibió con esta “música turca” un cierto sabor especial.

Wolfgang Amadeus Mozart alcanzó con la opereta de tres actos “El rapto en el serrallo” la primera de sus numerosasos obras maestrasdentro del mundo de la ópera. Esta obra fue estrenada el 16 de Julio de 1782 en Viena y obtuvo un gran éxito.

El rapto en el serrallo, obertura, KV 384     Se tiene la oportunidad de visionar la ópera completacon subtitulos en epañol.-


Concierto para violín núm. 5 en La mayor, KV 219


Conforme adquirió madurez, cada uno de los conciertos para violín de Wolfgang Amadeus Mozart se volvía más largo y épico que el precedente, y para cuando compuso el Concierto no. 5 (llamado el “Concierto turco”), Mozart logró crear algo muy similar al concierto solista del siglo XIX. Aunque la pieza en sí misma está claramente dentro de los límites de la tradición del concierto de cámara clásico, su escala (de alrededor de 25 minutos) y el grado de dificultad técnica son síntomas que marcaron la historia del violín. Muchas piezas con igual o mayor dificultad ya se habían escrito cuando llegó el Concierto no. 5, pero ninguna de ellas sobrevivió el paso del tiempo y, muy seguramente, ninguna es una música tan formidable. Un caballo de batalla del repertorio de los estudiantes y un básico de la dieta del violinista profesional, el no.5 de Mozart puede ser el concierto para violín más ejecutado de la historia.

El enfoque dramático del concierto es impresionante: es casi una ópera disfrazada de concierto, con el solista como protagonista. Mozart no le pide al solista participar tímidamente en el primer movimiento luego de que la orquesta haga como requisito la exposición del material principal, en cambio, hace un alto total al Allegro aperto justo en el punto de la entrada del violín solo y ofrece seis maravillosos compases de Adagio. El Allegro aperto reinicia casi inmediatamente, pero el hecho de que el solista tuviera el poder de detener el ensamble completo en un momento tan inesperado permanece fresco en el resto del concierto –cabe mencionar que, a pesar del reinicio del carácter inicial, el violinista participa con una melodía completamente nueva, electrizante y de altos vuelos, para acompañar esa música.

El Adagio es un movimiento soberbio, más largo por un margen considerable que los movimientos lentos de los cuatro conciertos previos. La melodía inicia sublimemente, y en su porción central atestiguamos uno de los pasajes más impresionantemente bellos jamás concebidos.

Mozart acude de nuevo a un final tipo Rondó francés, mismo que utilizó en los terceros movimientos de los conciertos 3 y 4 (Tempo di menuetto). En un Rondó francés, el movimiento básico es interrumpido a medio galope por una sección contrastante en todos sentidos con lo anterior, y es este contraste –un frenético Allegro– que da el apodo de “Concierto turco” a la obra.
Fuente: Blair Johnston para www.allmusic.com
1.Allegro Aperto - Adagio - Allegro Aperto 2.Adagio 3.Rondeau - Tempo di Minuetto



Joseph HAYDN
Concierto para violoncello en Do mayor, Hob.VIIb:1

Con sus movimientos “Moderato – Adagio - Allegro” el concierto para violoncello fue compuesto probablemente en 1761 ó 1762 y estrenado por el violoncellista Joseph Franz Weigl con la orquesta de Esterházy en Eisenstadt, Austria.
Hasta hace poco se creía que Haydn [compositor de incontables sinfonías, cuartetos para cuerdas y sonatas para piano] había producido sólo algunos conciertos. Después de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, han salido a la luz más de veinte. El Concierto para Violoncello en Do mayor es una de esas obras. En 1761 Haydn dejó atrás diez años de trabajo como compositor independiente para entrar en la corte del príncipe Anton Esterházy, donde permaneció durante cerca de tres décadas. El príncipe empleaba una orquesta residente que era considerada grande: inicialmente tenía 11 intérpretes más algunos adicionales provenientes del personal militar del príncipe y de las iglesias locales. Aprovechando estos recursos y el entusiasmo del príncipe por la música, Haydn aumentó el número de la orquesta a 28 instrumentistas: pares de flautas, oboes, fagotes, trompetas y trompas. Haydn estaba impresionado por la calidad de los músicos de Esterházy y se dedicó a componer conciertos para ellos. El concierto para cello en Do mayor fue uno de los primeros. La escribió para Joseph Franz Weigl, un violoncellista y compositor empleado en Esterháza entre 1761 y 1769. Una copia de la obra llegó a la biblioteca del conde Kolowrat de Praga, a quien le gustaba coleccionar conciertos para violoncello. Tenía alrededor de 30 de ellos copiados para que los interpretara su orquesta residente. El conde, como la mayoría de los entusiastas de la música de la época, se preocupaba mucho por contar con las últimas novedades, aunque no se planteaba lo importante que era preservar la música para la posteridad. La obra no se publicó y cuando dejó de tener el atractivo de la novedad, desapareció. Todo lo que se sabía de ella era que figuraba en un catálogo de sus obras que Haydn elaboró en 1765. Durante dos siglos se creía que el concierto (además de, posiblemente, otro concierto en Do mayor para cello que también aparece en el mismo catálogo) se había extraviado. En 1937 Anthony van Hoboken lo incluyó en su monumental catálogo de Haydn como obra perdida. Pero la partitura se había conservado en bibliotecas privadas de Praga. El otro concierto en Do no se ha podido encontrar. Su tema de apertura, que aparece en el catálogo de Haydn, es lo suficientemente parecido al del concierto que tratamos para que los estudiosos piensen que ambos deben haber sido versiones diferentes de la misma obra. Ninguno de los dos debe confundirse con el posterior Concierto para Violoncello en Re mayor, compuesto en 1783. Tras la Segunda Guerra Mundial muchas colecciones privadas de Checoslovaquia fueron confiscadas por el gobierno y llevadas a la Biblioteca Nacional. Fue allí, en 1961, donde el musicólogo Oldrich Pulkert descubrió la partitura del concierto. Los estudiosos de Haydn establecieron su autenticidad y su estreno moderno por el violoncellista Milos Sádlo y la Orquesta Sinfónica de la Radio Checoslovaca dirigida por Charles Mackerras, tuvo lugar el 19 de Mayo de 1962. Esta obra temprana (contemporánea de las Sinfonías 6, 7 y 8) ya muestra que Haydn es un maestro de la escritura instrumental. La parte del solo de cello es completamente idiomática. El concierto refleja la forma ritornello del concierto barroco así como la estructura naciente de la forma allegro de sonata. Como en los concerti grossi barrocos, el conjunto orquestal es pequeño: cuerdas, dos oboes y dos trompas. Es posible que Weigl fuera el único violoncellista de la orquesta Esterházy cuando Haydn compuso el concierto, ya que en la partitura existe una sola línea de violoncello, marcada alternativamente “solo” y “tutti”. Sin embargo, también hay una línea de basso continuo que pudo ser interpretada por cualquier otro violoncellista, por el propio Haydn al clave, o por un contrabajo. El virtuosismo del solista es patente tan pronto como el cello hace su entrada. Tras la introducción orquestal, el solo del instrumento interpreta el tema de la apertura con acordes plenos que utilizan las cuatro cuerdas. El virtuosismo se despliega aún en mayor medida con notas rápidamente repetidas, la extraordinaria gama de agudos y los veloces contrastes del registro. Haydn confió a su solista una cadenza hacia el final del primer movimiento.
 
En el movimiento lento (orquestado sin vientos) el violoncello hace su entrada dramáticamente con una nota larga, tocando mientras las cuerdas de la orquesta vuelven a abordar el tema de la apertura. Dos compases más tarde el cello continúa imitando esta melodía. A Haydn le gustaba este gesto: dentro del movimiento, el violoncello hace su entrada varias veces sobre una nota sostenida. Este movimiento, como el primero, incorpora una cadenza.
En el finale, airoso y cordial, también el violoncello entra con una nota larga, tras una extensa introducción orquestal. Una vez interpretado ese tono, el cello parece quedar atrapado dentro de sí mismo y regresa a él una y otra vez. En este movimiento se explota el virtuosismo del instrumento solista, especialmente en los pasajes donde el violoncello alterna entre tonos bajos y altos, de modo tal que pareciera que dos instrumentos interpretasen un contrapunto. Haydn utiliza varias veces la entrada con notas sostenidas, la última de las cuales es un Sol muy agudo y penetrante.


La música del compositor austriaco Franz Joseph Haydn gozó de una gran popularidad en su época, no sólo en el área germana debido a su trabajo como compositor de la corte de los Esterházy, para quienes trabajó durante más de treinta años, sino en varios países europeos –entre los que se encuentra España, con su relación con el Duque de Alba y la Condesa-Duquesa de Benavente– donde su música camerística estaba siendo muy bien acogida. Sin embargo, si hay una ciudad donde Haydn haya tenido una aceptación más que positiva y fructífera, esa ha sido Londres. La capital inglesa ya conocía la música del creador desde 1765 a través de sus cuartetos de cuerda. Pero en 1790, cuando realizó su primer viaje a la ciudad para dar a conocer sus sinfonías obtiene un éxito sin precedentes en toda su carrera, lo que hizo inevitable una segunda visita que alargaría de febrero de 1794 a julio de 1795. Durante estas dos estancias, influido por todos los honores y fama de su estancia en Londres crea el ciclo de sinfonía “Londres”, un total de 12 sinfonías, que pueden considerarse la culminación de su composición orquestal.

La Sinfonía nº 100 fue compuesta durante su segunda estancia londinense, a lo largo de 1794. Esta fue la pieza orquestal más famosa de Haydn durante aquellos años debido a su segundo movimiento, del que toma su denominación la sinfonía, “militar”. Para crearlo, el compositor recicló música de un movimiento de una obra precedente: el Concierto para dos liras organizzate Hob VIIh/3 (1786), que escribió para Fernando IV, rey de Nápoles. En cuya sección central, dentro de una forma lied (A-B-A), Haydn introduce un set de percusión –denominada “turca” en aquella época– compuesta por platos, triángulo y bombo, además de conferir gran importancia a la sección de metales. Esta sonoridad fue tomada por el público desde un sentido militarizado, como un canto en contra de la Francia revolucionaria, con la que Reino Unido estaba en guerra.

La construcción formal de esta obra se ciñe al estándar de la sinfonías en cuatro movimientos desarrollado por Haydn. Sin embargo, el compositor austriaco no nos deja de sorprender a lo largo de ella. El primer movimiento es introducido por un Adagio pesante en un registro grave, que le confiere una oscuridad que contrasta con la exposición del tema del Allegro posterior, por flautas y oboes, con un registro brillante para cada uno de ellos. Con este recurso el compositor nos guía a través de un movimiento convencional de forma sonata, pero lleno de novedades auditivas. El segundo movimiento ya sorprende por no ser el lento, sino un Allegretto, que influye en que el Minuet del tercero sea ralentizado. El Finale, con una forma Rondó-Sonata, es tan rico y sorprendente como el Allegretto, ya que introduce todas las novedades de éste, pero, además, nos enfrenta a contrastes bruscos de densidad, dinámica y tímbrica que crean una gran novedad dentro del estilo de la época. Con esta sinfonía, Haydn nos regala una música elegante llena de una inventiva tímbrica, melódica, armónica y formal, que muestra la creatividad y técnica propias de un genio de la música que, hoy en día, sigue siendo un referente en la búsqueda de soluciones formales y tímbricas dentro de la música orquestal.

 Joseph HAYDN   
Sinfonía núm. 100 en Sol mayor, “Militar”

 1. Adagio - Allegro 2. Allegretto  3. Minueto e Trio - Moderato . Finale - Presto


  Hasta pronto.-


 

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