miércoles, 25 de diciembre de 2013

LAS ÓPERAS DE RICHARD WAGNER DRAMAS MUSICALES


Estamos próximos a terminar 2013, y a lo largo del año en numerosos Teatros de Ópera del mundo, se han representado todas sus obras, como celebración del 200 aniversario de su nacimiento, autor genial a nivel mundial, que dejará huella para la eternidad. 


SU ESTILO COMPOSITIVO, desarrolla un procedimiento muy singular, el tema o motivo que escucha el espectador queda ligado a un personaje, a un sentimiento, a un objeto e incluso a un acto acontecido en escena, de modo que, cuando el texto de la ópera se evoca alguno de estos elementos es la música quien no la propone, incluso cuando la acción es solamente aludido o se da por sobreentendido. Lejos de ser un procedimiento monótono éste sistema permite que la orquesta y las voces vayan representando el tema  de mil formas distintas, con instrumentos diferentes, reproduciéndolo con todo detalle y precisión o simplemente, aludiendo a él como de paso, introduciendo variaciones en su aspecto, forma, etc., es a través del llamado “leitmotiv”, idea que sin ser original suya,(la hallamos no solo en autores italianos como Bellini o Rossini, sino incluso en Mozart),nadie había utilizado de modo tan sistemático.

APUNTE RÁPIDO.- 
 
Wagner estaba obsesionado con la pureza y la salvación cristiana por medio de la redención, y la renuncia al amor carnal en ésta vida, como se demuestra en los dramas musicales Tannháuser, El holandés errante (El buque fantasma), y Parsifal.

 Fue un gran escritor y dramaturgo, controvertido en su arte, que se le conoce poco, lector empedernido, y autor de todos los libretos de sus óperas y dramas.

 En el día de hoy sus enemigos, que no conocen su obra, lo alinean con el nazismo alemán y  su líder Adolf Hitler que adoptó su música a su régimen totalitario durante el periodo conocido como Tercer Reich o Alemania nazi. Y ayudó desde 1933 a 1945 a sostener el Festival de la Ciudad  Bayreuth en el estado de Baviera, al que asistió, como admirador de su música.

Como de todos es conocido Richard Wagner murió 1883 y por supuesto ni siquiera conoció  el régimen. 
  
Otras facetas de la vida de Wagner, problemas económicos graves, sectarita  político,  antisemita, para terminar siendo protegido con ayudas dinerarias por el Emperador Luis II de Baviera, que tuvo que devolver, con el que montó el  Bayreuther  Festspiele, para representar sus obras, creando la saga que conocemos hoy los wagnerianos, dirigido actualmente por sus bisnietas.

También muy interesado en las mitologías escandinavas medievales, dramaturgias escritas por él, lo tenemos en su gran obra maestra la tetralogía.

 El anillo del nibelungo mitología de las sagas gemánicas, con un prólogo  El oro del Rin, y  tres jornadas La valquiria, Sigfrido y El ocaso de los dioses. una gran historia épica de dioses y héroes a través de tres generaciones de protagonistas  hasta el cataclismo final con El ocaso de los dioses de 16 horas de duración, narra en tres niveles el subterráneo “El Nibelheim”, dónde habitan los nibelungos  son deformes, enanos, pequeños horribles, feos, negros y torpes  trabajadores  esclavizados por su jefe Alberich , personaje siniestro, que domina a su pueblo, representa el capitalismo más brutal de la nueva era industrial que se vive en el siglo XIX. El nivel terrenal es el Riesenheim, dónde habitan los gigantes y héroes y el nivel de las alturas que es el Walhalla, dónde habitan los dioses. 



El anillo del Nibelungo.-

El oro del Rin.-





La Walkiria.-
 



Siegfried.-



El ocaso de los dioses.-


Como romántico le interesaban los temas amorosos, apasionados, amor total, que no se puede consumar hasta después de la muerte, como el  Tristán e Isolda por filtros mágicos. Muy enamoradizo en la época que conoció a Mathilde Wesendonck, esposa de un rico comerciante que lo invitó a su casa en Suiza, dónde la compuso.



Tristán e Isolda.-



Drama en tres actos, basada en la antigua leyenda de Tristán de posible raíz céltica y el libreto se inspiró en la versión de Gottfried Strassburg, de principios del siglo XIII.

 El motivo de su gestación hay que buscarlo en el idilio amoroso que entabló Richard Wagner con Mathilde Wesendonck, esposa del industrial suizo Otto Wesendonck, que le había facilitado una pequeña casa en el jardín de su propia vivienda denominada “el asilo”, en las cercanías de Zurich. Allí estuvo invitado, conviviendo con Mathilde, que le visitaba a diario y que le dedicó algunas poesías suyas, de las cuales el compositor puso música, creando el pequeño ciclo de canciones conocido como los “Wessendnck lieder “en la que primaba el amor como privación final de la voluntad de vida y la aspiración al “no ser” ,reflejada claramente en la ópera, broche final de la poesía amorosa de romanticismo, en la que dominaba la consumación del amor después de la muerte, tras la anhelada búsqueda en el mundo terrenal, siempre contrario a tal culminación.


 
 


El holandés errante.- Ópera en tres actos con libreto de propio compositor, basado en un episodio autobiográfico de Wagner, acecido en el viaje Letonia y Paris, cuando en la travesía entre Pillau y Londres , el velero  “Testi”, en el cual viajaba, fue sacudido por una feroz tempestad que lo llevó has las costas noruegas.Esta terrible experiencia fue reflejada por el compositor en ésta ópera.






Lohengrin.- Para escribir y componer ésta ópera  Wagner se inspiró en diversas leyendas medievales del siglo XIII, que habían recogido distinto autores , y él sintetizó en el libreto, trabajó en la obra entre 1845 y 1848, aunque hubo de estrenarse dos años después, debido a los hechos revolucionarios que se dieron en Dresde a lo largo de 1848 y en los que el compositor tomó parte activa, por lo que tuvo que huir del país refugiándose en Suiza, donde conoció a  Mathilde Wesendonck en la que se inspiró para componer Tristán e Isolda.







Die Meistersinger von Nürngeg (“ Los maestros cantores de Nuremberg”), 



Drama musical en tres actos, fue  compuesta dos años después de morir su primera mujer, Mina Planer, y Wagner se había instalado con Cosima  Liszt en la hermosa villa de Triebschen, en Suiza. El compositor pudo así trabajar en su nueva ópera sin preocuparse de sus gastos, ya que contaba, desde hacía pocos años con la ayuda económica de rey Luis II de Baviera.

Relata las costumbres de la época de los cantores gremiales alemanes, de la ciudad de Nüremberg del siglo XVI  vistos con la óptica  del Romanticismo, la obra tiene un final feliz, muy alejado de la muerte por amor presente en Tamhäuser y patente en toda la obra wagneriana.






Rienzi (“El último de los tribunos”)
 

Gran ópera trágica de cinco actos, la compuso en Riga, con la idea de estrenarla en París, influenciado por las grandes producciones  de Giacomo  Meyerbber, con la intención de obtener un importante éxito que aliviase la penuria económica en que se encontraba, pero a pesar de la ayuda de Meyerbber, no tuvo suerte y no consiguió estrenarla en París, pero finalmente lo hizo en un teatro alemán de la ciudad de Dresden, con gran éxito, lo que le supuso obtener el puesto de Kapellmeister  de la corte de Sajonia y le reportó una remuneración económica estable, que le permitiría  vivir cómodamente durante algunos años.

Rienzi presenta la lucha por el poder entre familias rivales, en la Roma del siglo XIV. La obra contiene todos los alicientes de la “grand opéra” francesa: marchas, desfiles duetos ballet, etc., culminando con el incendio del Capitolio y su derrumbamiento en la escena final.









Tannhäuser   ( El torneo de canto de Warburg”)


Se trata de una gran ópera romántica en tres actos, que relata una historia medieval, referida al caballero croata Heinrich  Tannhäuser procedente de la Franconia, y al torneo de canto del castillo de Warburg, que idealiza los deseos amorosos, el amor sensual, poético y puro y dónde el amor carnal queda completamente al margen y es considerado, más bien, fruto del pecado.





Enlaces directos, de anteriores entradas.-

http://wwwmigueltalavera.blogspot.com.es/2013/03/entrando-en-el-mundo-de-richard-wagner.html

http://wwwmigueltalavera.blogspot.com.es/2013_03_01_archive.html

http://wwwmigueltalavera.blogspot.com.es/2013/12/parsifal-ultimo-drama-musical-de.html




HASTA  PRONTO.-






domingo, 22 de diciembre de 2013

PARSIFAL, ÚLTIMO DRAMA MUSICAL DE RICHARD WAGNER





Escribir en red sirve entre otras cosas, para recordar lo que se ha oído y visto. De ésta modo he logrado enumerar las veces que he escuchado a la Orquesta Ciudad de Granada en el Auditorio Manuel de Falla,las distintos estrenos de óperas en directo transmitidas   vía satélite en los cines Kinépoli, que empiezo a ver.

El 18 de Diciembre pasado asistí al estreno de la última  ópera de Richard Wagner Parsifal en el Royal Ópera House London con curiosidad, ya que la puesta en escena de Stephen Langridge, no me gustaba nada la había visto antes en la página web oficial del  Covent Garden.

Para contar una historia medieval del siglo XIII de senderismo y bosque con castillo incluido,(objeto base de de escenificación), la imaginación del escenógrafo vuela, consiste en tres cubos transparentes que contienen un hospital con cama y gotero, otro al Santo Grial representado por un niño que se hace hombre vestido de Jesús, que con un cuchillo en su costado lo hieren para tomar la sangre y cuerpo del Salvador, y él tercero imágenes narrativos a su voluntad. Un desastre.

 Tenía puesta la esperanza de que el sonido y los  subtítulos  fueran  corregidos  por la sala de proyección (experiencia muy mala de mi anterior visita con Las Vísperas Sicilianas de Giuseppe Verdi), comentado en anterior entrada.

El sofoco  con el consiguiente disgusto fue mayúsculo, seguía con la misma deficiencia, hasta  que en el 2º acto por indicación y protesta  mía, fueron subsanados  a pesar de que el público asistente callara, perdiendo la oportunidad de disfrutar. 


Parsifal es un drama musical sacro en tres actos con libreto de Wagner estrenado en  Bayreuth Festpielhause en Julio 1882 bajo la dirección del propio compositor. Éste recogió un numeroso material para la que sería su última ópera, en el verano de 1845, cuando leyó los poemas Parsifal y Titurel de Wolfram von Eschenbach, que estaban influidos por antiguas leyendas bretonas.
 
La trama gira en torno a los caballeros del Santo Grial, que custodian  el sagrado cáliz de Jesucristo, utilizado en la última cena, en la sagrada montaña de Montsalvat, en los Pirineos. Los caballeros del Grial, mandados ahora por Amfortas, hijo del viejo Titurel, que le ha cedido el puesto, están desalentados desde que aquél fue a destruir el castillo del malvado Klingsor armado con la lanza sagrada y cayendo en el pecado con una joven mujer, le fue arrebatada y herido en un costado con ella. Desde entonces, la herida no ha dejado de sangrar y la paloma sagrada no acude como de costumbre, cada Viernes Santo, a la celebración de la consagración .Solo un héroe, puro de todo mal y de gran compasión, podrá un día recuperar la lanza sagrada y cura la herida de Amfortas. Ese puro “tonto” no es otro que Parsifal. 




 




Mi opinión respecto a la interpretación y dirección musical de Antonio Pappano, fue muy irregular  tuvo altos y bajos, lagunas, en bastantes pasajes, falta de fuerza, cuando se necesitaba, lento en otros, con una administración del tempo inadecuada.

La interpretación teatral del bajo barítono  Gerald Finley en el papel Amfortas  fue buena como actor.

 René Pape bajo en Gunemanz   careció de peso, dramatismo y volumen propio de un intérprete wagneriano, respecto a Parsifal, el tenor Simón O”Neill  su aspecto fisco,  muy grueso, inadecuado para el personaje, con timbre poco brillante y potente, poco aflautado.

La caracterización de Ángela  Denoke  como Kundry  demacrada y con la cabeza rapada en el primer acto horrible, en el segundo acto, con peluca roja para seducir a Parsifal  y después  como María Magdalena, para ungirle los pies , y secarlos con   su pelo, voz  convincente buena calidad sin adornos.

Willard Blanco bajo con mucha fuerza vocal en su papel del mago Klingsor, para mi gusto el mejor. Igualmente Robert Lloyd como el viejo Titurel.

Finalmente, estreno sin pena ni gloria, para olvidar.

Hasta pronto.-


miércoles, 11 de diciembre de 2013

LA REPRESENTACIÓN OPERÍSTICA ACTUAL.-




Comentamos todos los aficionados a la Ópera, que la puesta en escena no nos ha gustado debido a la imaginación de su director normalmente haciéndole la competencia al compositor de la música y al libretista de la obra, (defectos de hoy). Malo es que el intérprete sea convencido por el director de escena de su locura, esto es muy importante, pero existen muchas  causas  para que una  ópera sea una buena versión regular o mala. Hago referencia a algunas de ellas, una fundamental es la dirección musical, los defectos pueden ser, que su música sea rápida, lenta y poco expresiva, sin coherencia, muy fuerte, que excedan las voces de los intérpretes sobre ella, falta de coordinación en  la lectura de la partitura vocal y musical etcétera.


Los intérpretes tienen que tener un físico adecuado al personaje representado. La voz, potencia, timbre, claro o brillante, fraseo, técnica vocal, con respiración adecuada, extensión dentro de la escala musical, o la tesitura adecuada, características  para el personaje representado, dentro del tenor, soprano, mezzosoprano, o bajo, tienen que ser,  ligero o lirico ligero, spinto, dramático, heroico, o que se adapte a cierto compositor o época, rossiniano, mozartiano, wagneriano etcétera, otra cosa son los contraltos y contratenores, voces en falsetes, (óperas barrocas), y nos queda el barítono, que lo podemos calificar como tenor grave, que en algunos personajes, son escritos por el compositor, para dar fuerza y potencia.


 Dirección teatral, postural, gestual, posición dentro del escenario, la interpretación del personaje a representar.  Escenografía, decorados iluminación, vestuario maquillajes peinados, intervienen muchísimos más factores, para que una ópera tenga calidad, y quede para un futuro como referencia.


Conclusión la mayoría de lo que se produce hoy, a mi entender falla, en la puesta de escena, no situar la obra como la concibieron en su día el compositor y libretista, con los cambios mínimos y normales para adaptarla a nuestro tiempo.

Hasta pronto.-