viernes, 24 de abril de 2015

CONCIERTO ABONO 11 ORQUESTA CIUDAD DE GRANADA (INTEGRAL CONCIERTOS DE BRANDENBURGO) VIERNES 24 ABRIL 2015


Auditorio Manuel de Falla, 20:30 h
viernes 24 abril 2015

ABONO A11

Johann Sebastian BACH
JÖRG ANDREAS BÖTTICHER director



Concierto de Brandenburgo Nº 1 en Fa mayor BWV 1046
 1º. Allegro
2º. Andante (en re menor)
 3º. Allegro
 4º. Menuetto; Trío I (2 oboes y fagot); Menuetto Polacca (violines y violas); Menuetto Trío II (2 cornos y 3 oboes); Menuetto

 
 
Concierto de Brandenburgo Nº 2 en Fa mayor BWV 1047
1º. Allegro
 2º. Andante (en re menor)
 3º. Allegro assai

Concierto de Brandenburgo Nº 3 en Sol mayor BWV 1048                                
1º. Allegro
 2º. Adagio
 3º. Allegro

Concierto de Brandenburgo Nº 4 en Sol mayor BWV 1049
 1º. Allegro
2º. Andante (en mi menor)
 3º. Presto

Concierto de Brandenburgo Nº 5 en Re mayor BWV 1050
1º. Allegro
 2º. Affettuoso (en si menor)
 3º. Allegro

Concierto de Brandenburgo Nº 6 en Si♭ mayor BWV 1051
 2º. Adagio ma non tanto (en Mi♭ mayor)
 3º. Allegro



                                                        


Christian Ludwig de Brandenburg-Schwedt (1710,


Probablemente Bach compuso los conciertos a lo largo de varios años mientras ocupaba el puesto de Kapellmeister en Köthen, y la tarea se prolongó hasta que estuvo de vuelta en su empleo en Weimar (1708-1717). La dedicatoria de Bach al Margrave data del 24 de marzo de 1721 y su primera frase dice así:
Como he tenido la suerte hace unos años de ser escuchado por su Alteza Real, a las órdenes de Su Alteza, y como me percaté entonces de que Su Alteza tuvo algún placer en los pequeños talentos que Dios me ha dado para la música, y como al despedirse Su Alteza Real, se dignó honrarme con la orden de enviar a su Alteza algunas piezas de mi composición: Tengo de conformidad con las órdenes más corteses de su Alteza tomada la libertad de hacer mi más humilde deber a Su Alteza Real con los presentes Conciertos, que he adaptado a diversos instrumentos; rogando a su Alteza humildemente que no juzgue su imperfección con el rigor de ese gusto exigente y sensible, que todo el mundo sabe que Él tiene para las obras musicales, sino que más bien tome en benigna consideración el profundo respeto y la más humilde obediencia que yo así trato de mostrarle.
La página de dedicatoria que Bach escribió para la colección indica que son Concerts avec plusieurs instruments (Conciertos con diversos instrumentos). Bach utilizó el "más amplio espectro de instrumentos de orquesta... en combinaciones audaces".
 
 
 
 
 
 Una historia detrás de los conciertos de Brandenburgo

 

Puerta de Brandenburgo
Muchas veces es un misterio la manera en que algunas obras adquieren sus apodos. Nadie sabe con certeza, por ejemplo de dónde provienen los nombres de la Sinfonía Júpiter de Mozart o el concierto El Emperador de Beethoven. Varias obras llevan nombres de personas.
El Kreutzer de la Sonata para violín de Beethoven era un violinista, mientras que el Waldstein de su Sonata para piano era un noble.

Las variaciones Goldberg de Bach fueron encargadas por el conde Von Kayserling para ayudarle a curar su insomnio, pero la pieza no se conoce como las Variaciones Kayserling. Goldberg era el sufrido clavecinista que interpretaba esas variaciones, noche tras noche, para que el conde pueda conciliar el sueño.
 
 
Los conciertos de Brandemburgueses, también han sido designados con el nombre de una persona: Christian Ludwig, Markgraf de Brandenburgo.

Resulta irónico que la historia haya bautizado a esta música con el nombre de Brandemburgueses, puesto que a Christian Ludwig no le interesaba. Sin embargo, si todavía se recuerda al tal príncipe es sólo por estos conciertos.

Los conciertos de Brandenburgo fueron compuestos mientras Bach trabajaba en la corte del príncipe Leopoldo de Anhalt-Cöthen.

Mientras el compositor permaneció allí, su producción consistió principalmente en obras instrumentales.

En 1718, mientras Bach estaba en Berlín para encargar un nuevo clavecín, conoció al markfraf de Brandenburgo.

Christian Ludwig cultivaba sus relaciones con muchos músicos, y coleccionaba partituras, especialmente de conciertos.

Escuchó tocar a Bach y, más tarde, menciono en tono casual que estaba interesado en una serie de conciertos.

Pronto el Markfraf olvidó su petición y sin duda se sorprendió cuando, dos años más tarde, recibió una partitura bellamente autografiada de Seis conciertos para diversos instrumentos.

Bach se consideraba a sí mismo como un humilde servidor; la era del artista como genio independiente aún no había llegado.

Al Markfraf de Brandenburgo, Christian Ludwig, los conciertos no le parecieron lo suficientemente buenos como para incluirlos en el catálogo de su biblioteca, que de hecho, comprendía casi doscientos conciertos de otros compositores.

El manuscrito de Bach pasó desapercibido hasta 1734, año en que fue vendido por una pequeña suma de dinero después de la muerte del Markgraf.

La instrumentación es diferente en cada concierto, pero en todos los casos el conjunto era demasiado grande para los músicos de Brandenburgo.

Sin embargo, cada pieza se adecuaba perfectamente a los recursos disponibles en Cöthen, quizá los conciertos fueron compuestos para ser utilizados en la corte de Leopoldo y que posteriormente fueron dedicados a Christian Ludwig.
 
HASTA PRONTO.-

domingo, 19 de abril de 2015

OPINIÖN DEL CONCIERTO DE ABONO 10 ORQUESTA CIUDAD DE GRANADA AUDITORIO MANUEL DE FALLA SÁBADO 18 ABRIL 2015




La canadiense Anastasia Rizikov, de tan solo 16 años, ha sido la ganadora “El Premio Jaén de piano.” La obra elegida  el  Concierto para piano y orquesta número 2   en fa menor  opus 21 de Frédéric Chopín. Es costumbre en la programación de la Orquesta Ciudad de Granada, en la jornada siguiente se repite en el Auditorio Manuel de Falla.

Una interpretación antológica que nos emocionó, por la perfección de su ejecución, estando la O.C.G. a la misma altura, con la dirección impecable de Paul MANN.

Fuente: Biografías y Vidas La Enciclopedia Biográfica.-

Frédéric Chopin

(Fryderyk Franciszek Chopin; Zelazowa Wola, actual Polonia, 1810-París, 1849) Compositor y pianista polaco. Si el piano es el instrumento romántico por excelencia se debe en gran parte a la aportación de Frédéric Chopin: en el extremo opuesto del pianismo orquestal de su contemporáneo Liszt -representante de la faceta más extrovertida y apasionada, casi exhibicionista, del Romanticismo-, el compositor polaco exploró un estilo intrínsecamente poético, de un lirismo tan refinado como sutil, que aún no ha sido igualado. Pocos son los músicos que, a través de la exploración de los recursos tímbricos y dinámicos del piano, han hecho «cantar» al instrumento con la maestría con qué él lo hizo. Y es que el canto constituía precisamente la base, la esencia, de su estilo como intérprete y como compositor.
 
 
Hijo de un maestro francés emigrado a Polonia, Chopin fue un niño prodigio que desde los seis años empezó a frecuentar los grandes salones de la aristocracia y la burguesía polacas, donde suscitó el asombro de los asistentes gracias a su sorprendente talento. De esa época datan también sus primeras incursiones en la composición.
Wojciech Zywny fue su primer maestro, al que siguió Jozef Elsner, director de la Escuela de Música de Varsovia. Sus valiosas enseñanzas proporcionaron una sólida base teórica y técnica al talento del muchacho, quien desde 1829 emprendió su carrera profesional como solista con una serie de conciertos en Viena.
El fracaso de la revolución polaca de 1830 contra el poder ruso provocó su exilio en Francia, donde muy pronto se dio a conocer como pianista y compositor, hasta convertirse en el favorito de los grandes salones parisinos. En ellos conoció a algunos de los mejores compositores de su tiempo, como Berlioz, Rossini, Cherubini y Bellini, y también, en 1836, a la que había de ser uno de los grandes amores de su vida, la escritora George Sand.
Por su índole novelesco y lo incompatible de los caracteres de uno y otro, su relación se ha prestado a infinidad de interpretaciones. Se separaron en 1847. Para entonces Chopin se hallaba gravemente afectado por la tuberculosis que apenas dos años más tarde lo llevaría a la tumba. En 1848 realizó aún una última gira de conciertos por Inglaterra y Escocia, que se saldó con un extraordinario éxito.
 
 
Excepto los dos juveniles conciertos para piano y alguna otra obra concertante (Fantasía sobre aires polacos Op. 13, Krakowiak Op. 14) o camerística (Sonata para violoncelo y piano), toda la producción de Chopin está dirigida a su instrumento musical, el piano, del que fue un virtuoso incomparable. Sin embargo, su música dista de ser un mero vehículo de lucimiento para este mismo virtuosismo: en sus composiciones hay mucho de la tradición clásica, de Mozart y Beethoven, y también algo de Bach, lo que confiere a sus obras una envergadura técnica y formal que no se encuentra en otros compositores contemporáneos, más afectos a la estética de salón.
La melodía de los operistas italianos, con Bellini en primer lugar, y el folclor de su tierra natal polaca, evidente en sus series de mazurcas y polonesas, son otras influencias que otorgan a su música su peculiar e inimitable fisonomía.
A todo ello hay que añadir la propia personalidad del músico, que si bien en una primera etapa cultivó las formas clásicas (Sonata núm. 1, los dos conciertos para piano), a partir de mediados de la década de 1830 prefirió otras formas más libres y simples, como los impromptus, preludios, fantasías, scherzi y danzas.
Son obras éstas tan brillantes -si no más- como las de sus predecesores John Field y Carl Maria von Weber, pero que no buscan tanto la brillantez en sí misma como la expresión de un ideal secreto; música de salón que sobrepasa los criterios estéticos de un momento histórico determinado. Sus poéticos nocturnos constituyen una excelente prueba de ello: de exquisito refinamiento expresivo, tienen una calidad lírica difícilmente explicable con palabras.
 
Después de leer las notas al programa redactadas por Víctor ESCAPÉ quedo complacido por su sencillez y humildad, sobre todo en alusión a su obra compuesta por él, encargo de la O.C.G. titulada “Los inviernos cristales” que he escuchado con enorme atención, advirtiendo en ella su coherencia  temática, y tímbrica,  sus enormes pedales acústicos, sabiéndome a poco, deseando volver a oírla otra vez, y disfrutar nuevamente.
Una interpretación buena de la sinfonía núm. 5 de Franz Schubert, pero muy  mecánica, (se la saben de memoria), pero para los que la hemos escuchado hoy  no hemos  salido satisfechos.
 Ejecución farragosa,  con falta de claridad en los diálogos entre los distintos grupos, sin expresión instrumental no se apreciaban  los timbres individuales de cada instrumento que contiene la composición de ésta bella Sinfonía de Franz Schubert, que regresaba al clasicismo mozartiano.
Ésta deficiencia  podía haber sido corregida por Paul Mann, administrando los tiempos, armonía y ritmo adecuado, dándole la belleza que no hemos encontrado.
HASTA PRONTO.-
 

 
 

jueves, 16 de abril de 2015

CONCIERTO ABONO A10 ORQUESTA CIUDAD DE GRANADA SÁBADO 18 ABRIL 2015


Manuel de Falla, 20:30 h
sábado 18 abril 2015

ABONO A10

Víctor ESTAPÉ
Los inviernos cristales  estreno absoluto, obra encargo de la OCG


Concierto de piano, por determinar       Ganador del 57 Concurso Internacional de Piano de Jaén, piano solista

Franz SCHUBERT
Sinfonía núm. 5 en Si bemol mayor, D. 485

 

 director    PAUL MANN

          paul-mann

Víctor Estapé



  


Inició su formación musical en el Conservatorio de Terrassa (Barcelona) con Jordi Figueras y Maria Vancells. Ha estudiado composición con Benet Casablancas y Josep Soler en el Conservatorio de Badalona (Barcelona). Entre 1991 y 1994, becado por los Gobiernos Austríaco y Español y la Generalitat de Cataluña, amplió sus estudios en la Hochschule für Musik und darstellende Kunst de Viena (Austria) con Erich Urbanner (Composición), Karl-Heinz Füssl (Análisis Formal) y Diether De la Motte (Teoría), entre otros.

Ha impartido clases en distintos centros del país (Conservatori de Lleida, Escola de Música de Barcelona, Universidad de la Rioja...) y actualmente es Jefe del Departamento de Composición del Conservatori Superior del Liceu, dónde imparte clases de Técnicas de Composición, Análisis e Historia de la Música.

Es colaborador habitual de diversas entidades con artículos y conferencias sobre temas de análisis musical. Ha desarrollado múltiples estudios sobre temas analíticos muy diversos, entre los que destacan los dedicados a la música de F. Mompou y al lenguaje harmónico de la Música del Siglo XIX, tema en el que se basa su Tesis Doctoral, actualmente en curso.

Es autor de obras de cámara, vocales e instrumentales, con las que busca desarrollar un lenguaje personal expresivo y comunicativo, marcado por influencias muy diversas.
 
FUENTE.   Biografías y Vidas (La enciclopedia biográfica)

Franz Schubert    

(Himmelpfortgrund, actual Austria, 1797-Viena, 1828) Compositor austríaco. Nacido en las proximidades de la misma Viena que acogió a Haydn, Mozart y Beethoven, a menudo se le considera el último gran representante del estilo clásico que llevaron a su máximo esplendor esos tres compositores y uno de los primeros en manifestar una subjetividad y un lirismo inconfundiblemente románticos en su música.
El lied para canto y piano, uno de los géneros paradigmáticos del Romanticismo, encontró en él a su primer gran representante, cuyas aportaciones serían tomadas como modelo por todos los músicos posteriores, desde Robert Schumann hasta Hugo Wolf y Gustav Mahler.
 
Hijo de un modesto maestro de escuela, Schubert aprendió de su padre la práctica del violín y de su hermano mayor, Ignaz, la del piano, con tan buenos resultados que en 1808, a los once años de edad, fue admitido en la capilla imperial de Viena como miembro del coro y alumno del Stadtkonvikt, institución ésta en la que tuvo como maestro al compositor Antonio Salieri. La necesidad de componer se reveló en el joven Schubert durante estos años con inusitada fuerza, y sus primeras piezas fueron interpretadas por la orquesta de discípulos del Stadtkonvikt, de la que él mismo era violinista.
Tras su salida de este centro en 1813, Schubert, a instancias de su padre, empezó a trabajar como asistente en la escuela de éste, a pesar del poco interés demostrado por el músico hacia la labor pedagógica. En estos años es cuando ven la luz sus primeras obras maestras, como el lied El rey de los elfos, inspirado en un poema de Goethe, uno de sus escritores más frecuentados. Después de abandonar sus funciones en la escuela paterna, Schubert intentó ganarse la vida únicamente con su música, con escaso éxito en su empresa.
El único campo que podía reportar grandes beneficios a un compositor de la época era el teatro, la ópera, y aunque éste fue un género que Schubert abordó con insistencia a lo largo de toda su vida, bien fuera por la debilidad de los libretos escogidos o por su propia falta de aliento dramático, nunca consiguió destacar en él. Sus óperas, entre las que merecen citarse Los amigos de Salamanca, Alfonso y Estrella, La guerra doméstica y Fierabrás, continúan siendo la faceta menos conocida de su producción.
 
Si Schubert no consiguió sobresalir en el género dramático, sí lo hizo en el lied. Un solo dato da constancia de su absoluto dominio en esta forma: sólo durante los años 1815 y 1816 llegó a componer más de ciento cincuenta lieder, sin que pueda decirse de ellos que la cantidad vaya en detrimento de la calidad. Escritos muchos de ellos sobre textos de sus amigos, como Johann Mayrhofer y Franz von Schober, eran interpretados en reuniones privadas, conocidas con el elocuente nombre de «schubertiadas», a las que asistía, entre otros, el barítono Johann Michael Vogl, destinatario de muchas de estas breves composiciones.
Los ciclos La bella molinera y Viaje de invierno constituyen quizás la cima de su genio en este campo, a los que hay que sumar títulos como El caminante, La trucha, A la música, La muerte y la doncella, o el celebérrimo Ave Maria. A pesar de la belleza de estas composiciones y de la buena acogida que encontraron entre el público, la vida de Schubert discurrió siempre en un estado de gran precariedad económica, agravada considerablemente a partir de 1824 por los primeros síntomas de la enfermedad que acabaría prematuramente con su existencia.
 
Fuente:  Clásica 2    (Revista de Ópera y Música Clásica). 
 
Franz Schubert acaba de componer su Sinfonía nº 5 en Si bemol mayor en octubre de 1816, -contaba a la sazón sólo 19 años-, y sin embargo la primera audición pública tendría lugar en Viena el 17 de octubre de 1841 bajo la dirección de Michaël Leitermeyer. ¡25 años más tarde!
Esta sinfonía, parca en su instrumentación orquestal, -el compositor omite las trompetas, los clarinetes y los timbales-, es una obra de un marcado caracter mozartiano en donde la riqueza melódica se encuadra en un tratamiento formal de reminiscencias clasicistas. Un efecto que encontramos a lo largo de sus 4 movimientos a saber, I. Allegro; II. Andante con moto; III. Minuetto: Allegro molto y IV. Allegro Vivace. De tal manera que esta sinfonía de juventud volvía la vista atrás alejándose del nuevo camino sinfónico abierto, también en Viena, por Ludwig van Beethoven con su Sinfonía nº 3 "Heróica", estrenada en 1805, por tanto 11 años antes, y remachado con su Quinta sinfonía, estrenada el 22 de diciembre de 1808.
Pero este refugio en tiempos pasados no es óbice para que estemos ante una obra de arte, una perla de iridiscencias mágicas que se nos presenta en forma de una sinfonía camerística delicada, elegante, y sobre todo muy emotiva. Espero que la disfrutéis con esta magnífica grabación en directo desde el Concergebouw de Amsterdam a cargo de la Mantova Kamerorkest bajo la batuta Alexander lonquich.
 
Manuel López-Benito
 
 
 
 
Otra versión con instrumentos antiguos originales.
 
    Les Musiciens du Louvre
Conducted by Marc Minkowski
 
 
 
 
 
HASTA PRONTO
 

sábado, 11 de abril de 2015

IRREGULAR INTERPRETACIÓN EN LA INTEGRAL DE LAS SINFONÍAS DE BRAHMS II, VIERNES 10 ABRIL 2015




Ligera incertidumbre antes de comenzar el concierto de abono del viernes día 10 de Abril protagonizado por la Orquesta Ciudad de Granada en el Auditorio Manuel de Falla. Como  ya comenté en mi blog de entrada 14 de Noviembre pasado , la falta de cuerda para conseguir un equilibrio sonoro, se confirmó, a pesar de la buena disposición del italiano Giancarlo ANDRETTA, que si lo consiguió en  la interpretación de la Sinfonía  núm. 2 en Re mayor op. 73.

 En mi opinión la composición de ésta  sinfonía, es tan pastoral,  radiante, con una  gran  diafanidad  que hizo más fácil darle la expresión sonora  perfecta, ejecutándola  con delicadeza, consiguiendo  la  textura  necesaria  para resaltar su belleza.

No fue así en la segunda parte con la ejecución de la Sinfonía  núm. 4 en Mi menor, op.98 donde la contundencia romántica  trágica compositiva, necesitaba de los diez violonchelos, seis contrabajos, violines y violas suficientes para contrarrestar  a las trompas, trompetas, trombones y tuba.
 La O.C.G. perdió la belleza de su textura interpretativa  con falta de legato en la unión de las abundantes ideas temáticas sobre todo en el Allegro non troppo, para pasar a un Andante moderato, dónde las trompas sin timbre desafinadas sonaban mal a mis oidos, con el conjunto orquestal. El finale enérgico  y apasionado la fuerza sobre todo las trompetas, acabaron  con la belleza majestuosa  y arcaizante del romanticismo  puro que representa Johannes BRAHMS

Giancarlo ANDRETTA demostró su buen hacer, con las posibilidades, que tuvo a su disposición, con lo cual lo felicitamos esperándolo la próxima temporada.-

Hasta pronto.-

lunes, 23 de marzo de 2015

CONCIERTO ABONO A-9 ORQUESTA CIUDAD DE GRANADA VIERNES 27 MARZO 2015


Auditorio Manuel de Falla, 20:30 h
viernes 27 marzo 2015

ABONO A9

Johannes BRAHMS

Réquiem alemán, op. 45

Coro de la Orquesta Ciudad de Granada

Isabel Monar soprano

José Antonio López barítono

SALVADOR MAS director

Salvador-Mas



EIN DEUTSCHES REQUIEM / UN RÉQUIEM ALEMÁN

"El réquiem ateo". Con esta desafortunada expresión ha sido designado, en alguna ocasión, el opus 45 de Johannes Brahms, el pretexto del escaso número de veces que en su texto se menciona a Dios, al menos, directamente. Sin embargo, pocas obras en la historia de la música clásica aparecen tan impregnadas de espiritualidad, no sólo en lo que al texto atañe, sino también en lo que a la propia música concierne. El hecho de que Brahms designase esta magna obra como "ein deutsches Requiem", o más exactamente, "eine Art deutsches Requiem (una especie de réquiem alemán)" obedece al propósito de configurarla como una composición de índole exclusivamente musical, y ajena, por tanto, a la celebración litúrgica, a pesar de que Réquiem es, precisamente, la palabra con la que da comienzo el Introitus de la misa de difuntos de la Iglesia Católica, y que, en el ámbito musical, ha dado origen a numerosas obras de carácter religioso de la mano
de Ockeghem, Lassus, Morales, Palestrina, Cavalli, Scarlatti, Mozart, Cherubini, Berlioz, Liszt, Verdi, Dvorák o Fauré.
 
Dos fueron los acontecimientos que impulsaron a Brahms a componer su réquiem: el fallecimiento, en el verano de 1856, de su amigo Robert Schumann (quien, paradójicamente, también tuvo el propósito de componer una obra con idéntico título) y la muerte de su propia madre en febrero del año 1865.
 El día que Brahms y Schumann se conocieron ,en Septiembre de 1853, el segundo anotó en su diario: "Brahms ha venido a verme, es un genio".
 
Los primeros compases de la obra fueron escritos por Brahms en 1856, y su conclusión se prolongó, prácticamente, hasta poco antes de su estreno, en la catedral de Bremen, el Viernes Santo del año 1868. El texto fue elegido por el propio compositor a partir de las traducciones luteranas del Antiguo y Nuevo Testamento.  
El Réquiem alemán está dividido en siete partes y fue compuesto para: soprano, barítono, coro mixto, órgano y orquesta sinfónica.
 

I.-                                                                                     
Selig sind, die da Leid tragen,
denn sie sollen getröstet werden.
(Matthäus 5.4)

Die mit Tränen säen,
werden mit Freuden ernten.
Sie gehen hin und weinen
und tragen edlen Samen
und kommen mit Freuden
und bringen ihre Garben.
(Psalm 126, 5 und 6)


II.- 
Denn alles Fleisch, 
es ist wie Gras
und alle Herrlichkeit des Menschen
wie des Grases Blumen.
Das Gras ist verdorret
und die Blume abgefallen.
(1. Petrus 1, 24)

So seid nun geduldig, liebe Brüder,
bis auf die Zukunft des Herrn.
Siehe, ein Achermann wartet
auf die köstliche Frucht der Erde
und ist geduldig darüber,
bis er empfahe den Morgenregen
und Abendregen.
So seid geduldig.
(Jakobus 5, 7)

Denn alles Fleisch, 
es ist wie Gras
und alle Herrlichkeit des Menschen
wie des Grases Blumen.
Das Gras ist verdorret
und die Blume abgefallen.
Aber des Herrn Wort 
bleibet in Ewigkeit.
(1. Petrus 1, 24 und 25)

Die Erlöseten des Herrn
werden wiederkommen
und gen Zion kommen mit Jauchzen;
Freude, ewige Freude,
wird über ihrem Haupte sein;
Freude und Wonne 
werden sie ergreifen,
und Schmerz und Seufzen 
wird weg müssen.
(Jesaja 35, 10)


III.-
Herr, lehre doch mich,
daß ein Ende mit mir haben muß
und mein Leben ein Ziel hat
und ich davon muß.
Siehe, meine Tage sind
einer Hand breit vor Dir,
und mein Leben ist wie 
nichts vor Dir.

Ach, 
wie gar nichts sind alle Menschen,
die doch so sicher leben.
Sie gehen daher wie ein Schemen
und machen ihnen viel 
vergebliche Unruhe;
sie sammeln und wissen nicht,
wer es kriegen wird.
Nun Herr, 
wess soll ich mich trösten?
Ich hoffe auf Dich.
(Psalm 39, 5-8)

Der Gerechten Seelen 
sind in Gottes Hand
und keine Qual rühret sie an.
(Weisheit Salomos 3, 1)


IV.-
Wie lieblich sind Deine Wohnungen,
Herr Zebaoth!
Meine Seele verlanget 
und sehnet sich
nach den Vorhöfen des Herrn;
Mein Leib und Seele freuen sich
in dem lebendigen Gott.
Wohl denen, 
die in Deinem Hause wohnen,
die loben Dich immerdar.
(Psalm 84, 2, 3 und 5)


V.-
Ihr habt nun Traurigkeit;
aber ich will euch wiedersehen,
und euer Herz soll sich freuen,
und eure Freude soll niemand 
von euch nemmen.
(Johannes 16, 22)

Ich will euch trösten,
wie einen seine Mutter tröstet.
(Jesaja 66, 13)

Sehet mich an: 
Ich habe eine kleine Zeit
Mühe und Arbeit gehabt
und habe großen Trost gefunden.
(Jesus Sirach 51, 35)


VI.-
Denn wir haben hie 
keine bleibende Statt,
sondern die zukunftige suchen wir.
(Hebräer 13, 14)

Siehe, ich sage euch ein Geheimnis:
Wir werden nicht alle entschlafen,
wir werden aber alle 
verwandelt werden;
und dasselbige plötzlich 
in einem Augenblick
zu der Zeit der letzten Posaune.
Denn es wird die Posaune schallen,
und die Toten werden 
auferstehen unverweslich;
und wir werden verwandelt werden.
Dann wird erfüllet werden das Wort,
das geschrieben steht:
Der Tod ist verschlungen 
in den Sieg.
Tod, wo ist dein Stachel!
Hölle, wo ist dein Sieg!
(Korinther 15, 51 und 52, 
54 und 55)

Herr, Du bist würdig
zu nehmen Preis un Ehre und Kraft,
denn Du hast alle Dinge erschaffen,
und durch Deinen Willen 
haben sie das Wesen
und sind geschlaffen.
(Offenbarung Johannes 4, 11)


VII.-
Selig sind die Toten,
Die in dem Herrn sterben,
von nun an.
Ja, der Geist spricht,
daß sie ruhen von ihrer Arbeit;
denn ihre Werke folgen ihnen nach.
(Offenbarung Johannes 14, 13)



I.-
Bienaventurados los que padecen,
pues ellos serán consolados.
(Mateo 5.4)

Los que siembran con lágrimas,
recogerán con alegría.
Se han ido y lloran,
y portan la noble simiente,
y retornan con júbilo,
y traen sus gavillas.
(Salmo 125, 5 y 6)


II.-
Entonces toda la carne,
es como la hierba
y todo el esplendor del hombre 
es como la flor de los prados.
La hierba está seca 
y la flor está marchita.
(Primera epístola de S. Pedro 1, 24)

Así, amados hermanos, sed pacientes
y esperad la venida del Señor.
Mirad al campesino que aguarda
el fruto precioso de la tierra
y espera paciente
la llegada de la lluvia
del otoño y la primavera.
Así, sed pacientes.
(Epístola de Santiago 5, 7)

Entonces toda la carne,
es como la hierba
y todo el esplendor del hombre
es como la flor de los prados.
La hierba está seca
y la flor está marchita.
Pero la palabra del Señor 
perdura eternamente.
(Primera epístola S. Pedro 1,24,25)

Los que han de ser salvados 
por el Señor retornarán
y vendrán jubilosos hacia Sión;
La alegría, la alegría eterna,
reinará sobre ellos.
La alegría y el gozo 
se apoderarán de ellos,
y el dolor y el llanto 
desaparecerán.
(Isaias 35, 10)


III.-
Revélame, por tanto, Señor,
que mis días deben tener un final,
que mi vida tiene un destino
y que me debo a él.
¡Mira!, en tu presencia, mis días son
como la palma de tu mano,
y mi vida, ante ti, 
no es nada.

¡Ah!, 
todos los hombres son apenas nada
y, sin embargo, 
viven tan seguros.
Desaparecen como una sombra
y en vano se agitan;
Acumulan riquezas sin saber
a quién aprovecharán.
Y ahora Señor, 
¿qué podrá consolarme?
En ti deposito mi esperanza.
(Salmo 38, 5-8)

Las almas de los justos 
están en las manos del Señor
y ninguna pena podrá perturbarlas.
(Sabiduría 3, 1)


IV.-
Qué dulces son tus moradas,
¡Señor de los ejércitos!.
Mi alma se desespera
y suspira
por las cortes celestiales;
Mi cuerpo y mi alma 
se alegran del Dios vivo.
Bienaventurados 
los que habitan tus moradas,
que te alaban por siempre.
(Salmo 83, 2, 3 y 5)


V.-
Ahora estáis afligidos;
Pero yo os volveré a ver,
vuestro corazón se regocijará
y nada podrá privaros 
de vuestro gozo.
(San Juan 16, 22-23a)

Os consolaré,
como una madre consuela a su hijo.
(Isaias 66, 13)

Mírame: 
Qué escaso tiempo de fatigas
y trabajos he vivido
y he hallado un gran consuelo.
(Siracide o Eclesiástico 51, 27)


VI.- 
Pues no tenemos en la tierra 
una morada permanente,
por ello buscamos la del porvenir.
(Epístola a los hebreos 13, 14)

Mirad, que os revelo un secreto:
ciertamente, no moriremos todos,
pero todos seremos transformados;
En un instante, 
en un abrir y cerrar de ojos, 
a los acordes de la última trompeta.
Puesto que se escuchará la trompeta
y los muertos 
resucitarán incorruptos;
Y nosotros seremos transformados.
Entonces se cumplirá lo escrito:
la muerte quedará cautiva 
en la victoria.
Muerte, 
¿dónde está tu espina?
Infiernos, 
¿dónde está vuestra victoria?
(Primera epístola a los Corintios
15, 51 y 52, 54 y 55)

Señor, Tú eres digno
de recibir alabanza, honor y poder,
porque Tú eres el creador 
de todas las cosas,
y por tu voluntad 
son y han sido creadas.
(Apocalipsis 4, 11)


VII.-
Bienaventurados los muertos
que mueren en el Señor.
Sí, 
el espíritu dice
que reposa de sus fatigas,
porque sus obras van tras él.
(Apocalipsis 14, 13)


HASTA PRONTO.-






domingo, 22 de marzo de 2015

BRAHMS Y EL REINVENTO DE LA MÚSICA DE BRAHMS POR ARNOLD SCHOENBERG




La Orquesta Ciudad de Granada junto con La Joven Academia Instrumental dirigidos por el magisterio de José Luis Estellés, nos hicieron pasar una velada muy dinámica, oyendo trocitos de sus sinfonías, oberturas  festivas y académicas, danzas Hungaras y en definitiva células identificativas del idioma del genial de Johannes Brahms, terminando el concierto con un final feliz..

Imaginaros que en una butaca del Auditorio Manuel de Falla  está sentado el anciano Johannes Brahms, con su gran humanidad,  vestimenta de su época, con aspecto desaliñado, con melena barba blanca, con ojos desorbitados por la sorpresa escuchando el Cuarteto con piano en Sol menor, op. 25 De carácter tan  intimista, que compuso allá por su juventud, interpretado por una gran orquesta con armonías y timbres extraños, producidos por instrumentos, como el corno inglés el clarinete bajo, el contra fagot  desconocidos por él, trompas y trompetas con sordinas, sabiendo que está en otro siglo, una percusión: bombo platillos triangulo caja xilófono etcétera se preguntaría ¿quien ha hecho esto con mi música?

 En el último párrafo del programa de mano:” Pero aún queda una pregunta por resolver: la de si es más meritorio innovar sin romper con los procedimientos tradicionales o hacer tabula rasa con el pasado”, Creo que la respuesta es  fácil,  las dos opciones son  validas. La estructura formal  compositiva, de su música y su periodo a la que corresponde como es el romanticismo, produce una nostalgia indescriptible, pero también  la evolución, para bien o para mal, es irremediable.

Volviendo al Concierto quedo sorprendido del sonido propio de la Orquesta que no lo pierde con la inclusión de jóvenes músicos con una calidad y saber encomiable, debido a la mayor parte a la labor artística de proyecto pedagógico  de José Luis Estellés clarinetista y director de orquesta, que tiene en su haber un  bagaje nacional e internacional muy reconocido.

En definitiva un sabor de boca muy bueno con una buena satisfacción.

Hasta pronto.-

viernes, 13 de marzo de 2015

CONCIERTO DE ABONO A-8 ORQUESTA CIUDAD DE GRANADA AUDITORIO MANUEL DE FALLA VIERNES 20 MARZO 2015



Viernes 20 marzo 2015
Auditorio Manuel de Falla

ABONO A8

Johannes BRAHMS
Concierto para violín y violoncello en La menor, op. 102,


Cuarteto con piano en Sol menor op. 25 (arr. Arnold Schoenberg)

Pablo Martos violín
Alberto Martos violoncello


Joven Academia Instrumental de la OCG
(Taller orquestal OCG-Real Academia de Bellas Artes de Granada)


JOSÉ LUÍS ESTELLÉS director


José Luis Estellés


Doble concierto en la menor, op. 102, concierto para violín, cello y orquesta escrito en el verano de 1887 estrenado en octubre del mismo año, es el último trabajo para orquesta  de Brahms, dedicado su viejo amigo, el violinista Joseph JOACHIM, en gesto de reconciliación hacia él, luego de que su larga relación se viera afectada por el divorcio del violinista y su esposa Amelie. Brahms había tomado partido por ella, lo cual afectó la relación de los músicos.

El tandem que estrenó el concierto, Joachim y el chelista Hausmann, repitiéndolo varias veces en la temporada 1887-88, siempre con Brahms en el podio. El compositor luego entregó el manuscrito a Joachim con la inscripción "para aquel por quien fue compuesto".

La pieza está dividida en tres movimientos de la forma rápido-lento-rápido típica de los conciertos:

     I.        Allegro
   II.        Andante
  III.        Vivace non troppo
 
 
 

Si Brahms hubiese tenido conocimiento de que otro compositor remodelaría su Cuarteto como obra orquestal tantos años después de su creación (1861), no saldría de su asombro. No tenía aún 30 años cuando compuso esta obra y Schönberg tenía 73 cuando decidió orquestar esta pieza que se estrenó en el 105 aniversario del nacimiento de Brahms (7 de mayo de 1938).
 
Compositor conservador del siglo XIX, a Brahms también le hubiese sorprendido el empleo por Schönberg del corno ingés o el xilófono, entre otros, que Brahms no utilizó nunca en sus obras orquestales. Schönberg fue el innovador del siglo XX y el creador de método dodecafónico de composición.
 
La obra de Brahms es una pieza de cámara íntima, execepto por el final abierto, en tanto que la orquesta de Schönberg es grande y poco propicia para la expresión íntima. Esta obra se ha convertido en una pieza llana de colores para grandes orquestas y en un estímulo, algo exhibicionista, para quienes la dirigen. Toda su profundiddad proviene esencialmente de la obra original.
 
El mayor homenaje que se pudo hacer a Brahms; No convertir un cuarteto en una sinfonía sino quedarse a medio camino, como el propio Brahms lo hizo en sus serenatas. Amén, aleluya.

 
 Sus movimientos son los siguientes:
!.-Allegro  II.- Intermezzo- Allegro ma non troppo III.-Andante con moto  IV.- Rondó alla zingarese





OTRA OPINIÓN POSITIVA:

El resultado es espectacular, y obtuvo un gran éxito cuando fue estrenada por el propio Klemperer con la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles. ¡Es Brahms, puro Brahms!, pero con la instrumentación de una orquesta moderna, con profusión de instrumentos, una cuerda muy nutrida, maderas triples... Una delicia. Se comenta que el director musical de la Orquesta angelina le confesó a Klemperer... "No sé por qué dicen que Schönberg no sabe hacer melodías... Esto era muuy melódico...". Normal; lo que nos preguntábamos todos los que asistimos a ese concierto al que me refería antes era: "Y si Schönberg sabía componer de esta forma... ¿por qué demonios componía de esa otra?".

He aquí el primer movimiento: Allegro:
Es un movimiento con multitud de temas, quizá demasiados para una obra de cámara, pero que se suceden uno al otro de forma tan natural que casi parece siempre el mismo. El caso es que se adapta perfectamente a una obra orquestal... u orquestada, como es el caso. Sus poco más de doce minutos son realmente puro Brahms (nada de Schönberg, gracias a Dios); a mí me recuerda bastante al primer movimiento de su Primera Sinfonía... Son trece minutos realmente fantásticos.

El segundo movimiento, Intermezzo (Intermedio, obviamente).
Con ocho minutos y pico, se trata de un movimiento tranquilo, amable y muy, muy pegadizo, diseñado por Brahms para poner un punto de relajación antes de resolver las tensiones planteadas en el Allegro inicial. Eso dice el texto de mi disco , aunque no sé muy bien a qué tensiones se refiere. En fin. El caso es que es un intermedio que se deja oír bien... muy bien.

El tercer movimiento es un Andante con moto-Animato... pero con muchísimo "moto". Por momentos parece una marcha militar, de tanto "moto" (movimiento) que tiene. Y animado... un rato animado. Realmente es un movimiento estupendo, variado y con muchísimo ritmo. Sus casi once minutos se hacen cortos. Comienza como un movimiento lento "de los de toda la vida", más bien un Adagio que un Andante, que me recuerda bastante al movimiento lento de la Tercera Sinfonía... Pero en el minuto 2,55
cambia el ritmo abruptamente, y aparece una cantinela machacona que rápidamente se convierte casi en una marcha militar, una marcha militar con mucho moto como bien se puede oír. Los toques del metal (trompetas y trompas), que obviamente no están en el Cuarteto original, dan un toque marcial al movimiento que casi te dan ganas de salir a desfilar por el pasillo... Casi. Luego te lo piensas mejor y te quedas escuchando el resto del movimiento, que es más sensato y enriquecedor.

Esta tónica "marchosa", con diferentes variaciones, culmina en el minuto 6:05
con una vuelta al tranquilo tema inicial, que se desarrolla de forma muy "brahmsiana" hasta que el tema se va desvaneciendo lentamente hasta el silencio.
Y el movimiento termina... pero es que hay que dejar paso al momento más célebre de la obra, el movimiento final: Rondo alla zingarese (Rondó a la zíngara, o sea, con aires gitanos). Las obras más conocidas de Johannes Brahms son seguramente sus Danzas Húngaras, de clara ascendencia gitana... los que hayáis estado en Hungría os habréis dado cuenta de que la música zíngara está por doquier. En la calle, en los restaurantes, en el metro, en el teatro... los violinistas zíngaros os atacan en cualquier lado con sus coloridos trajes y sus alegres ritmos... y luego pasan la gorra, claro. Pues este movimiento es auténticamente zíngaro: alegre, rápido, lleno de solos improvisatorios... un lujo, vaya. Podemos imaginarnos, casi vemos al violinista solista vestido con su pantalón negro, camisa blanca, chaqueta roja y lazo negro ejecutando sus acordes imposibles acompañado de sus cuatro o cinco colegas de la banda... el ritmo ora es lento y bailable, ora melancólico, ora rapidísimo... Zíngaro, vaya.

En fin: nueve minutos deliciosos, pero deliciosos de verdad. Y pegadizos... un rato pegadizos. ¡Llevo una semana escuchando este estupendo movimiento zíngaro, sin poder quitármelo de la cabeza! Disfrutadlo.
 

MI OPINIÓN.-


No soy partidario de los arreglos de obras maestras el proceso creador en la música lo hacen los compositores originales, que son los genios,con su propio lenguaje, sus melodías, ritmos, armonías y sus timbres, los ingredientes necesarios que no deben apropiarse de otros.

Prefiero escuchar las obras de música de Johannes Brahms, sus Sinfonías y Danzas Húngaras. Inserto el cuarteto con piano, objeto de la inspiración de Schoenberg.-
 
Brahms : Piano Quartet No. 1 in G minor, op. 25 
 
 
HASTA PRONTO